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Adiós a los libros

Quizás el único acto de nobleza que he realizado en mi vida ha sido prestar un libro. Aunque por esto se me incluya en el mismo saco donde están los que alguna vez se compraron un Lada, los que se zampan las piscolas al estilo africano, o quienes se gastan la plata del pan en esos tragamonedas de almacén. A pesar de eso, sigo haciendo la misma tontería y a veces hasta me siento un poco feliz...

Aclaro que con prestar un libro me refiero al acto espontáneo y desinteresado, a hablar con alguien sobre ese libro, ofrecérselo y después prestárselo. No es lo mismo a que te digan oye, préstame este libro, apenas lo termine te lo devuelvo. Ahí hay otros factores en juego, se desatan otros conflictos. En estos casos uno tiende a ser reacio a ceder, intenta sortearlos con trucos como decir que a ti te lo prestaron, o que lo sacaste de una biblioteca y lo debes devolver el día siguiente, en definitiva mentir. A veces se opta por el trueque, generalmente en estos casos opera el chantaje evocando préstamos anteriores, al final nos vemos obligados a aceptar tratos inconvenientes.

Pero ofrecer un libro es otra cosa. Es ingenuidad, dulzura, un acto de fe. Nos convencemos de que el otro experimentará la misma emoción que uno al tenerlo entre sus manos, sentir su aroma, la textura del papel, la dicha infinita de ir elucidando lentamente un mundo nuevo, sorprendiéndonos de las similitudes que a veces encontramos con nuestras propias experiencias, reír, sufrir. Incluso a veces nos sentimos tan en sintonía con algunos escritores que nos creemos capaces de escribir, y lo hacemos así care’raja, leemos lo escrito y nos encantamos, pero el encanto va disminuyendo en cada relectura hasta que finalmente desaparece. Imaginamos que ese individuo será un compañero de armas que permanecerá firme a nuestro lado durante las horas que pasamos sumergidos en los polvorientos cajones de libros usados, sobrellevando estoicamente la alergia. Ese camarada sabrá que nada se compara al éxtasis de encontrar un buen libro a un precio absurdo. Más aún si se vive en la ruina económica, como la mayoría de quienes disfrutamos de este tipo de cosas. Algo incomprensible, que si no lo siente, no lo entiende. Algo que Bolaño logró sintetizar muy bien diciendo que a veces ni los leía, sólo los acariciaba.

Desgraciadamente en un alto porcentaje de estos casos todo sale mal y el acto de fe resulta un vergonzoso costalazo, Experimentamos en carne propia la praxis del sabio adagio

hay que ser muy gueón para prestar un libro, pero hay que ser aún más gueón para devolverlo.

DOS LIBROS QUE SE MARCHARON PARA NUNCA MÁS VOLVER


Una edición bien humilde de "Los paraísos artificiales" de Baudelaire. Es un ensayo sobre "confesiones de un comedor de opio" de Thomas de Quincey. La gracia es que además el librito contenía "El vino y el hachís" y el relato "La Fanfarlo".

Alguna vez conocí a una chiquilla muy guapa, que gustaba de la poesía y que durante la conversación dejó entrever que conocía a Bolaño, algo poco frecuente y muy excitante. (Aclaro que conocer a Bolaño no implica que haya leído algo de él, cosa que probablemente hizo, sino que en este país para conocer a Bolaño basta con no confundirlo con Chespirito). Impelido por un arrebato y seguramente ocultando otras intenciones, le presté el librito de Baudelaire, queriendo obviamente sorprenderla, desde mi infinita torpeza. Esto fue hace unos años y con la chiquilla nos vemos en intervalos aleatorios de hartos meses. En cada uno de estos encuentros fortuitos la escucho diciéndome que me lo va a devolver.

Lamentablemente el último rastro que tuve de ese libro significó la ratificación de su pérdida. Lo había dejado en la casa de su ex novio. Bueno, ahí tienes un buen motivo para acercarte a el y reactivar la relación, le haces una visita de la muerte, recuperas el libro, conversan y si no resulta no importa, pero vuelves con el libro. Se negó, dijo que era imposible.

En ese momento me despedí definitivamente del librito. Reflexioné en voz alta que si bien nunca más volveríamos a verlo, al menos quedaba el placer de haberlo leído. No, si ni siquiera lo leí, respondió.

Eugene de Franval del marqués de Sade, libro que adquirí por un precio estúpido en una feria de antigüedades en Valparaíso, una edición antiquísima. Era un libro bonito.

Alarmado por la sideral distancia entre mis intereses y los de mis amigos decidí compartir con ellos mi malsano amor por la lectura. Inicié el experimento con uno de ellos, un tipo exageradamente simpático y que sólo hablaba de chicas y de lo que les haría si las pillara distraídas. Este tipo evalúa las películas según la cantidad de potos y tetas que aparecen. Todo un galán, que más encima ostentaba algo de éxito. Consideré que la lectura del Marqués de Sade sería mas que apropiado para despertar su curiosidad. Seguramente el marqués despertaría el mismo interés que Bukowski en los borrachos.

Mi amigo se mostró entusiasta y luego de una veloz hojeada guardó el libro en su mochila, prometiéndome, o mejor dicho prometiéndose a si mismo, leerlo a la brevedad. Por circunstancias de la vida me alejé de ese núcleo y perdí contacto con mis amigos, ergo también con el libro. Luego de unos años coincidimos en un cumpleaños, nos saludamos efusivamente y comenzamos a charlar, en algún momento le pregunté por mi libro. Oh tu libro, lo perdí gueón, respondió. Filo, pensé, me alegro de volver a reencontrarme con mis amigos después de tanto tiempo y la pérdida de ese libro no va a empañar esta magnífica velada. Me disponía a repotenciar mi piscola cuando oí su respuesta: Sí gueón, al final da lo mismo, si el libro no tenía pinta de bueno.

Casimiro Boamorte

47 comentarios:

yus dijo...

je... has elevado el préstamo de un libro a una categoría valórica insospechada... yo tb hago esa pelotudez de andar ofreciendo mis libros sabiendo q es probable su pérdida definitiva.

pucha... más encima soy de la q devuelve los libros (salvo por dos casos), así es q solo paso a pérdida... la reina de las huevonas.

axolotl dijo...

hum. el libro al que aún lloro su pérdida, es una edición "fallada" de Rayuela, publicada por Sudamericana...

el clásico negro con amarillo:
http://www.espacioblog.com/myfiles/el-bibliomano/rayuela2.jpg

la gracia que tenía, es que los capítulos "saltados", por error de compaginación, venían impresos al revés, o sea, con las letras patas arriba y su correspondiente numeración, claro, también arriba.

así que había que girar el libro para leer esos capítulos.

pero como leí en un libro de citas por ahí, "eso pasó en otro país, y la casquivana está muerta".

en todo caso, eso de los libros prestados, conseguidos, obtenidos o sencillamente hurtados, es toda una subcultura.

lágrimas de mar dijo...

¿y te devolvieron el libro? yo a veces los presto y me cuesta recuperarlos

besos

lágrimas de mar

matlop dijo...

que tema el de prestar libros que técnicamente no son de uno ...son de la humanidad!

esto me recordó un cuento zen que me cambio la vida:

Había un reconocido filósofo y docente que se dedicó al estudio del Zen durante muchos años. El día que finalmente consiguió la iluminación tomó todos sus libros, los llevó al patio y los quemó.

en síntesis:
soluciono el problema con un acto poético!

saluti
M

La petite morte dijo...

Pero qué sorpresa encontrarme con un espacio crudo y tan bellamente intoxicado. Siento una leve felicidad, debo confesarlo. Yo he perdido varios libros, ahora me acuerdo de La Naranja Mecánica, Trópico de Cáncer, Obra gruesa, no sé... y creo que me he quedado con unos cuántos también. Estoy de acuerdo en esa presión cuando te piden un libro como un trámite, yo la verdad es que no quiero prestar nunca nada a nadie, pero hay seres irresistibles... un abrazo también, gracias por tu comentario.

Akeru dijo...

Buena propuesta la tuya en mi blog, The Pessenger de Deftones, como fondo para un steptease muy intimo...

Lo tendré en cuenta la próxima vez...

Besos en el cuello...

Wen_G dijo...

prestar un libro,
es un acto de fe ciego,
tienes toda la razon,
o pasa que regresa lastimado y con el café derramado,
o las pastas dobladas,
hasta a veces subreyado...

pero en peor de los casos regresa,
¿y cuando no?,
como se viene ese dicho viejo a la cabeza.

en fin, uno presta con el interes de que el otro se hunda en las mismas sensaciones, que descubraa algo, y a veces esta de pisa papeles ese pobre libro.

prestar un libro, siempre me ha parecido un acto heroico, ya que el riesgo es continuo con cada prestamo, ni modo, a veces somos muy humanos.

he mentido repetidas veces por conservar un libro, he prestado a quien me parece es de confianza, casi como permitir que carguen a mi gato unos minutos.

hubo una ocasión en que tomé un libro de la biblioteca de la universidad y me arrepiento no haberlo conservado, hoy en dia ya perdioo tantas hojas que parece un librito de cuentos.

Saludos!

Alejandra dijo...

Me llegó lo que escribes. Me cuesta prestar libros porque no me los han devuelto y me encariño tanto con algunos... incluso he tenido que pedirlos de vueltas y eso ya me molesta.
Sobre que me presten, me está pasando muy seguido y me piden comentarios, lo que me alegra más... me gusta ese acto de confianza, es un regalo.
Saludos

Lado C dijo...

"Los libros son orgullosos, si los prestas no vuelven"...

Sabes, este tema es común entre quienes somos asiduos lectores, al igual que tú, yo también le presté Paraísos artificiales a una mina, Monica, y la maldita jamás me lo devolvió... la última vez que se lo pedí y creo que fue la única, hasta se enfadó... pero que va, yo ya lo había leído y no soy de conservar cosas que no uso a menudo... he comprado cientos de libros, sobre todo en ferias de libros viejos (San diego, stgo) y de todos tendré un par de docenas, el resto, todos prestados (perdidos), desde la colección completa de nietzche, pasando por dos o tres de baudelaire, rimbaud, publio cornelio tácito, plutarco, humberto maturana, etc., etc., etc.
Los que no presto ni cagando, son los de mi profesión, esos si los quieren leer pueden ir las veces que quieran a mi oficina, por que esos si los consultas una y otra vez...
Es tan poca la gente que lee en estos días, y me refiero a libros, (pues para mi los periódicos y revistas son obras de gente que no sabe escribir para gente que no sabe leer) que si alguien me pide uno de los pocos libros que me quedan se lo presto sin más cuestionamientos, prefiero que sea leído a que esté ahí de adorno, dándome status de culto entre quienes vistan mi casa... para nada, si ya lo leí, se puede ir... hay que compartir... la otra gracia que tengo, es que mis libros me salvan en cuanto cumpleaños de amigos o amigas me invitan, el último que regalé con dedicatoria y todo fueron las obras completas de H.P. Lovecraf... que recuerdos con ese libro, me lo lleve a unas vacaciones en carpa, y en las noches a la luz de la vela y la fogata con mi mina leíamos un cuento para dormir aterrorizados entre esos bosques maulinos al lado de río Raudales en Curanipe...
hoy no tengo ni el libro ni la mina, pero tengo los recuerdos y conozco los cuentos... quien me puede quitare eso?

un abrazo y puse un link a tu blog en Lado C... no se trabajar con los banners...

atte

Rodrigo Guerra

BELMAR dijo...

ya casi nadie toma un libro...

Lado C dijo...

¿tomar un libro?... prefiero una chela... ja, ja, ja
saludos Belmar, mira donde te encuentro... ¿cuando vai a ir pa la casa?...

La Gran Arcada dijo...

hey, excelente observación, había olvidado los regalos con elástico, esos libros que quiero leer y que he regalado sabiendo que generarán cero interés, así me los prestan y como nunca los reclaman me los quedo.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, ahorita me quedé con un librito de Sylvia Plath, una compilación de poemas demoledores. A pesar de ello quisiera devolverlo, dejarlo en el preciso lugar de donde lo tomé, pero lamentablemente es imposible.

abrazos granarcadianos

mi despertar dijo...

Excelente texto blog, y comentario Estaba en el blog cuando apareciste y tuve que venir a ver quien era quien habia escrito de esa manera


besos y vino para este fin de semana

mi despertar dijo...

Tu comentario es el título de ahora .........de mi texto.

Ver el mundo es esquivarlo dijo...

Respecto a la segunda acepción de prestar un libro, la no desinteresada, un amigo me dijo que los libros no se prestan, no se piden prestados, directamente se los roba cuando nadie te ve (aplicable a objetos análogos como un Cd, una postal o la foto de cortazar que tengo guardada bajo el vidrio de la mesa para evitar la tentación de mis amistades). Con respecto al precio absurdo de los libros, una vez me compré un librito de baudelaire a un peso en una plaza de una ciudad, fue la estética más barata que conseguí. Me gustó mucho el post.
Gracias por la visita.

MiNe dijo...

Libros que se marcharon.. Suele pasar todo el tiempo. Parece que el valor que le damos a un libro solo nosotros lo sabesmos. Tambien recuerdo uno que otro libro que se quedo de visita en la casa de algun amigo y de seguro lo dejaron acomulado entre papeles y cosas que nadie usa..
Te dejo mis Saludos y Un beso..
Leyla

Matilde dijo...

seré un ser egoísta al no querer prestar mis libros?

dicen que libro prestado es libro que no volverá a las manos.

.

en todo caso
destaco tu acto de generosidad
porque yo
sigo con mi postura

.

un beso

SuB-UrBaNa dijo...

Se me ocurriò hacer un cementerio con epitafios de todos los libros que prestè y desaparecieron. Una especie de patio de libros desparecidos. Podrìa incluìrse un deparatamento con minibiofrafìas y fotos de los padres (dueños)que prestaron esos libros a algùn hijoputa. No es mala idea.

Anónimo dijo...

ok. como sea volverá a tus manos.

Anónimo dijo...

bueno y yo elegí prestar y perder un libro que vuelve a mí por extrañas razones, se llama Mal de amores, en una época en que estaba con mi amor, adoraba el libro, se lo presté a mi amor, y ahí se quedó el libro, se fue mi amor, y el libro volvió, yo ya no lo quería, asi que regalé el libro.

Tiempo atrás una amiga, en agradecimiento a una ayuda brindada, me regala de nuevo el bendito libro, y yo lo quise cambiar,no podia porque venía dedicado a mí.
Que pesadilla, afortunadamente otra amiga quería leerlo y entendiendo que ese libro no se quiere separar de mí, lo "empresté" indefinidamente... cosas de la vida y de los libros.

La Gran Arcada dijo...

Si es usted quien yo creo que es, pierda cuidado, déjelo asi no más. Pero si no es quien yo creo que es, por favor identifíquese inmediatamente.

eso es lo que llaman hablar mucho y decir nada

pero se entiende no?
han sido días difíciles

markin dijo...

El tiempo es vida...

Das tu tiempo, por cariño: a una mujer, a un libro.

No todos la amarán y tratarán como tú. Para todos no tendrá el mismo valor.

Tanto como a ti, me habría gustado tener esos libros en mi poder. De hecho, te los habría pedido prestado. No me habría conformado con "acariciarlos"... pero, hay de todo.

Me gusta endulzar a lo que me rodean, contando introducciones, contextos, situaciones... quieres más? lee jaja, pero ese libro no sale de mi casa, a menos qué ... etc?

Tengo en mi mente la frase : LOS LIBROS QUE SE PRESTAN, SON COMO LO HIJOS QUE SE VAN A LA GUERRA; NO SABES EN QUE ESTADO VOLVERÁN.

:)

Chau.

Lore Ortiz dijo...

Hola.

Yo he mentido para no prestar libros... es que es verdad que uno los presta y nunca los recupera... supongo que es porque el que lo pide prestado lo lee (si es que) y después lo deja en un lugar no visible a diario... por lo tanto no recuerda devolverlo.

Yo por lo mismo, no pido libros... tampoco sé dónde los dejé :S

En mi casa está lleno de libros... demasiados dicen algunos. Mi papá colecciona libros.

Saludos
Lore

Clodet dijo...

los libros que prestè y no volvieron jamàs
se reeencontraràn conmigo en el paraìso
pero como estarè iluminada,
no necesitarè leerlos

no sè si continuar prestando libros...

se està a gusto por aquì, volverè pronto

Patricia dijo...

¿Qué es un libro?

cala dijo...

Hooola! (qué buen nombre tiene tu sitio).
bueno, pareciera que tienen carácter independiente los libritos, ¡están vivos!, porque algunas veces los presto a sabiendas que ya no volverán, otras veces los presto y me los devuelven, otras veces pido y me los prestan a sabiendas que los devolveré, y otras, las mejores, los libros se vienen a vivir conmigo...jaja!!

saluditos!

Nicole dijo...

jajaja toda la razón, somos unos gueones al prestar libros yo he prestado dos veces libros, una me lo devolvieron y el otro aun no, por suerte se los presto a mi primo asi que yo sé que me los va a devolver. Por otro lado no me gusta pedir libros prestados, o el libro es mio o no lo leo, asi de simple me carga pedir libros no se por que pero en realidad no me agrada para nada..


bueno eso,
saludos!

bellaco dijo...

hola don zalo reyes, ¿está escribiendo desde el hospital? sobre libros, igual me sucedió hace poco, después de mi separación, que todos mis libros se quedaron en la casa de mi ex, era lo unico mio. Luego de tres meses durmiendo en un colchón en el suelo en la casa de mi madre -que nunca se mueran las madres, jejej- extraño a mis libros, también a mi ex, pero como pecas pagas dice el dicho.
lei un post de axo, bien, y muy bacan la pelea entre chuck y bruce lee, pelo cable con esa gueaa.

cabellosdefuego dijo...

Acabo de prestar Quo Vadis, mi libro favorito de todo el mundo-mundo.
Tengo como un hoyo en el hígado.

Enigma dijo...

Hola, te informamos que TU BLOG HA SIDO ACEPTADO en Blogueratura
Al actualizar, recuerda siempre introducir la url comenzando con http://
Cualquier problema con tu cuenta escribe a esta dirección (blogueratura@gmail.com).
No olvides poner un botón de blogueratura en tu blog para que tus lectores conozcan el proyecto.
Puedes también copiar la lista de los últimos actualizados dentro de tu blog.
Blogueratura cuenta con una sección llamada "el artículo quincenal" donde todos los miembros del proyecto pueden escribir, sólo manda a esta dirección un artículo –que no sea cuento ni poema- de no más de 2 cuartillas, junto con una imagen para ilustrarlo. Podrás participar las veces que quieras. Los textos se enlistan y se van publicando conforme van llegando.
También hay una sección que es el blog quincenal donde reseñas un blog que creas que es bueno. Esa reseña sí será revisada por los coordinadores del proyecto y será o no publicada de acuerdo a sus criterios.
Gracias por seguir publicando la palabra.

Lolita dijo...

Fantástico artículo, prestar un libro siempre conlleva dar un trozo de alma, de vísceras, de sangre, de carne... Una pérdida definitiva probable, y sin embargo, el compartir las sensaciones y esas vivencias robadas a través del libro, bien valen la pena.
Eh.... espera un momento. ¿Los paraísos artificiales" de Baudelaire? ¿A caso estás loco?
Un saludo. Y si lo recuperas, avísame para que me lo prestes

ceniputacienta dijo...

Creo firmemente y cada vez con mayor convicción (casi religiosa) que los libros son entidades con un alma y voluntad propia: están donde quieren estar y con quién quieren estar, sin importar si su próximo dueño es o no merecedor de poseerlo, sin importar siquiera si lo que le espera es ser leído, o exhibido en un inmundo y polvoriento librero, o en el peor de los casos, usado como posavasos... Desdeñosos y caprichosos, como muchos de los miembros pertenecientes a la raza humana...
Creo que estamos fuera de alcanzar el conocimiento pleno de cómo funciona este asunto; algo así tan intrincado y desconocido como el universo de los calcetines guachos...
Un gran beso, desde el limbo.

Miss Nicotina dijo...

por qué te me habías perdido?

Carlos Gato dijo...

es que andaba por ahí tentando al Mal

lo derroté y volví íntegro, con algo de sed

ah, y te traje algo

Sebastian Norris dijo...

Oye, gracias por pasar por mi humilde blog.
De inmediato coloco el tuyo en mis paginas favoritas, para pasar periodicamente a opinar de lo que sea.

Ahora vamos por punto...
1.- La hija de la Bachelet es lo mas parecido a un Criter. Si te gusta, ciertamente que algun tornillo se aflojo.

2.- Yo no presto nada.
En el colegio prestaba discos. En ese tiempo no existia el pirateo mas que en casettes.
Prestaba cds originales. Comprados en SPEC a 10 mil pesos promedio.
Nunca volvian esos discos.
De esa epoca que no presto nada.
EL unico libro que preste hace poquito, fue El Tercer Ojo de Rampa.
Pero fue para una tia, que pasaba por un al momento, y que tratara de reflexionar y cosas raras de los budista y saliera adelante.
Ese libro nunca volvio.


Ya saludos.
Que estis muy bien.
Y permiso que dejo mi aviso.

http://lavatelaconshampoo.blogspot.com

Clau dijo...

:O
yo siempre he kerido hacer africano , pero no me caben los vasos en la boca
xD

y en serio te gusta la hija de la michelle????
si keri te la presento
xD

tatáaaa



http://lavatelaconshampoo.blogspot.com/

La Gran Arcada dijo...

lo peor es que la ubico, carretee un par de veces con ella porq era compañera de U de la polola de un amigo. Eso antes del boom mediático.

perdí mi oportunidad histórica, en esos tiempos yo era un muchacho tímido

matlop dijo...

lo sume a los links!!!

=)

Vero Lostberry dijo...

Ya no presto nada, si alguien necesita algo, lo regalo de modo de evitar odiar al que se lleva mi pertenencia; suena a egoísta, pues sí lo soy, sin embargo mi intención es no tenerle mala a más gente.

Perdí "El beso de la mujer araña" con un “affaire lamentable”, bueno ese es el que más siento, mmmm mejor ni me acuerdo de ese bodrio que no me devolvió mi libro, te apuesto que ni lo leyó pero la única manera en que lo podría rescatar es robándoselo, esto lo pensé mucho, ya que a ese esperpento no me le acercaré en la vida, Ooops este tema saca chispas, Farewell recitaba el boludo, con qué ropa se adueñaba de ese poema.

Por otro lado tengo un amigo que conoció a Bolaño, pero es amigo no amiga, así que no creo que te entusiasme; mi amigo me contó que Bolaño trabajaba en un camping o algo así cuando recién llegó a España.

Saludos

Diaboletta dijo...

mi ex se llevó uno de mis libros que mas me gustaban una semana antes que terminaramos
un consejo, no le prestes libros a tus parejas

Lena...en algun lugar del mundo dijo...

Uy, no me gusta prestar libros y si lo hago es a gente muy especifica...no me gusta...nada. Prefiero comprar un Lada (y cual es el problema con el Lada???:) )
saludos,

paula dijo...

la vez que encontré a un sabio, me dijo: "insensata, los libros no se prestan... ni se devuelven".

Papelucho dijo...

yo presto libros que no recupero, el acto divino de justicia es no devolver los que me prestan (será porque me los apropio sin pedirlos)

La Palo-ma dijo...

Los libros prestados y no devueltos son lo mejor. Compartir.

Carlos Gato dijo...

Leí en el periódico que la librería Ateneo de Bs. As. planeaba instalar una sucursal en Santiago. Las editoriales y librerías de aquí están con el culo en la mano por que los libros de Ateneo vendrían con el mismo precio de Bs As., o sea, se les acabaría el negocio a los hijos de puta.

Espero que esta librería logre instalarse en nuestra ciudad, y mediante un justo dumping haga reventar el mercado, lo único lamentable sería que también se verían afectados los tenderos de libros usados, que hacen una labor casi benéfica ofreciendo títulos a precios asequibles.

Ningún argumento es válido, que el iva, que el tamaño del mercado, que aqui nadie lee, todo esto es culpa de ellos, por los precios abusivos y la nula intención de cambiar esta situación.

Alguién intentó comprarse 2666 cuando recién salió al mercado? acá en Chile costaba US$63, algo así como 45 lucas en ese tiempo. Bueno, en Argentina estaba a US$29. yo lo conseguí por 5 lucas en san diego, pero era una edicion pirata q sólo resistió 2 lecturas antes que la letra desapareciera.

Vero Lostberry dijo...

Ojalá llegue Ateneo y con el horario de allá ahí si que jode a la tropa de sinvergüenzas.

Los libros usados no creo que se afecten ya que ahí se encuentran cosas que no son de última edición

Saludos

BELMAR dijo...

Lo importante es leer, algo... saludos y felicitaciones por generar debate!