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Pornoamistades


Claudia y yo somos pornoamigos. Hemos desarrollado un híbrido de amistad en el que no existe espacio para la lealtad ni el compromiso. Lo nuestro se basa únicamente en el sexo, "en el viejo y sublime arte del in out, in out". Cada cierto tiempo nos telefoneamos y nos reunimos bajo el único pretexto de retozar y tirar. El preámbulo consiste en charlar en alguna taberna, alcohol, un poco de mota y luego a la acción...

Esta vez nos juntamos en el bar Las Hijas de Lot, mi local favorito. Nos sentamos con nuestros tragos en un rincón alejado, en una mesa bien bonita iluminada por una vela. En el escenario un tipo con una guitarra interpretaba baladas anglo en un inglés rústico, pero al menos tocaba bien.

Conversamos de todo y de nada. Ella y yo no tenemos nada en común, salvo cierto grado de perversión y esta atracción enfermiza el uno por el otro. En eso estábamos, creo que hablando de alguna película que ni ella ni yo habíamos visto, cuando inesperadamente dejó de hablar y puso cara de concentrada, abrió su bolso y sacó su teléfono, miró el visor, rechazó la llamada y lo dejó sobre la mesa. El teléfono vibró un par de veces más y repitió la acción. Le pregunté por qué no contestaba.

- Naa, es Javier, el tipo con el que salgo hace un par de meses.

- ¿Y por qué no le contestas?

- Es que me da lata, siempre me llama para decirme cosas bonitas, se preocupa demasiado de mi. ¿Me creerías que incluso me escribe poemas?

- Chanfle, que tipo más extraño.

- Sí, él es ingeniero pero se cree escritor. Curiosa combinación, es como ser reaccionario vanguardista. Es muy divertido, deberías conocerlo.

El teléfono volvió a vibrar, esta vez Claudia ni siquiera lo miró, sólo dejó que sonara hasta que lo enviara al buzón de voz.

- Yo creo que deberías contestarle, pareciera ser un buen tipo, a no ser que sea un fracaso en el catre.

- Uff, para nada, eso es lo mejor que tiene.

- Entonces qué demonios haces acá conmigo, anda, contéstale y que te diga qué quiere, si te invita algún lado ve con él, por mi no te preocupes.

-No quiero, me gusta estar contigo. No busco que me quieran, sólo pretendo pasar un rato agradable.

Entonces recordé todas las veces en que yo he sido Javier. Un patético esperpento pegado al teléfono llamando y llamando a alguna chiquilla sin tener respuesta alguna, salvo las que yo mismo me inventaba: a lo mejor se le descargó la batería, o debe estar tan lejos del teléfono que no alcanza a escucharlo. Cuántas veces interpreté el mismo papel de imbécil y me banqué explicaciones inverosímiles, como una inexplicable afonía o un viaje sorpresa a algún lugar sin señal.

El teléfono vibró de nuevo, Claudia siguió hablando como si nada. No soporté más, lo cogí y contesté, ella sorprendida intentó arrebatármelo pero alcancé a gritar:

-¡Javier por favor, olvídate de esta arpía, quiérete gueón, te mereces algo mucho mejor, te presentaré a mis amigas, lo juro, pero por favor borra este teléfono y escapa de un destino fatal!

El tipo preguntó "quién es", pero inmediatamente se dio cuenta que era una pregunta estúpida. Comenzó a insultarme y me prometió una paliza. Estaba desesperado, incluso sollozó antes de que Claudia me quitara el teléfono y cortara.

Terminamos nuestros tragos en absoluto silencio. Luego enfilamos hacia mi departamento y terminamos tirando como bestias. Hubo más mechoneos, nalgadas y arañazos que lo acostumbrado. Al parecer ambos estábamos algo molestos.

Al otro día la desperté a las ocho de la mañana y le dije que debía marcharse de inmediato, argüí una visita sorpresa de mis padres. La dejé en el ascensor y nos despedimos con un apretón de manos.

Volví y me tiré sobre la cama, mirando el techo comencé a pensar en Javier y en la noche de mierda que debió haber pasado. "Las mujeres son macabras", sentencié. Luego me di cuenta de la barbaridad que acababa de decir y rectifiqué, las mujeres son macabras, salvo mi madre y mi hermana, claro.

Aclaración:

Si alguien vislumbra algún atisbo de machismo quiero aclarar que jamás pretendí que esa fuera la naturaleza del relato. Este triángulo es equilátero, los tres vértices de esta historia se dividen la culpa en partes iguales. En el desarrollo Claudia es una cerda insensible pero en el desenlace el que relata es un miserable infeliz. El personaje del otro lado del teléfono es tan culpable como los otros dos, por carecer de amor propio y exponerse a estas situaciones vergonzantes

Casimiro Boamorte

7 comentarios:

The queen of machines dijo...

Wow.. también puede pasar en otro tipo de triángulos: no es Javier, es Javiera, no es Claudia, es Claudio y no es Casimiro, es Camila. Javiera también llama incansablemente, Claudio se junta con Camila.. y bueno la historia es conocida.

Verónica dijo...

Creo que lo del amor propio es extensible a los tres personajes, hay algo que falta, joder por joder es bueno un cuento que se sustenta en una etapa, pero no querer sentirse querido tiene un trasfondo más complicado. No creo que ninguno de los involucrados sea peor que el otro sólo están en distintas etapas, Javier después de esto también joderá por deporte y dejará marginado el amor, bueno en realidad quién sabe...

Saludos

Vero Lost berry

PD. Los sentimientos de la historia son unisex, no me parece que sean representativos de algún género en particular

pasaba por aquí... dijo...

De qué se trata realmente todo esto. De búsqueda. La eterna. También de tristeza. Exito para algunos, un calvario para otros.

GABY dijo...

ufff...sólo tu identificación con el pobre tipo Javier disfrazada de una repentina solidaridad de género pudo haberte llevado a contestar el celular de tu insaciable pornoamiga y lanzarle tal salvavidas. De otra forma, le hubieras dicho que sólo lo apagara (a la 2da vez que hinchara el pobre) y ya. Así, hubieran continuado calientes y desestresados sin tanto arañaso extra en la cama, y de paso te hubieras ahorrado esa odiosa meditación matinal que tuviste.
Conclusión: Si llamas a tu min@ y el/ella no contesta... sólo espera que te devuelva la llamada. (Si le interesas algo, lo hará dentro de 1-2 días., uno siempre revisa el celular...pa' que estamos con cosas)jejeje
yo sólo pasaba por aquí...

Carlos Gato dijo...

No le coloques tanto guacamole a tus tacos chava

La pornoamistad es un fenómeno que está a un paso de la obsesión enfermiza, por eso hay que manejarla con astucia. Un paso en falso y chass!! alguien se enamora y estropea el jueguito, Y ahí uno no razona, sólo hace el ridículo.

Además nunca está de más un poquito de violencia en el ring de todo vale. De todo se puede obtener una externalidad positiva.

saludines

Turbo Lover

Número Dos dijo...

Buen texto ingeriero/escritor debo reconocer que no me gustaba tanto un texto desde el viejo de los yogures.

Un Abrazo

Angela

gogito ergo dijo...

ta bueno..................................................

tu comentario angela.