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Sopaipitron, cuando las sopaipillas se tomaron las calles

En la primavera de 1988 Félix Tolosa, hombre de escasos recursos pero de fértil imaginación, protagonizó uno de los hechos más extravagantes en la historia de nuestra ciudad...

Félix era vendedor ambulante y eventualmente oficiaba como payaso de micro. Le iba relativamente bien hasta que el nuevo sistema de transporte que instauró el Estado lo dejó cesante y con tendencias suicidas. Pero Félix no se iba a quedar de brazos cruzados. Inmediatamente comenzó a idear una estrategia que le permitiera sortear el hambre y conquistar una vida medianamente digna.

Félix vivía en la periferia de la ciudad, era parte de un grupo de familias que se tomaron un peladero donde todas las tardes los camiones municipales iban a botar la chatarra de vehículos y electrodomésticos estropeados. Ahí se pasaba tardes enteras imaginando inventos y negocios que lo llevaran a la fortuna, mientras sus vecinos lo desdeñaban, malinterpretando sus jornadas creativas y tomándolo por un vago adicto al ocio. Muchos de sus proyectos fueron a dar a la basura por absurdos, aunque su boceto de un cuello hecho de polar se convirtió en éxito comercial, pero no le significó dividendo alguno debido a que se le olvidó patentarlo.

En una ocasión en que patrullaba un barrio acomodado hurgando en los basureros en búsqueda de cartones y comida encontró una caja llena de ejemplares de la famosa revista Mecánica Popular. Al llegar a casa comenzó a hojearlas y se encontró con un didáctico instructivo para construir un robot con materiales reciclados. La gracia de este robot era que, además de poder desplazarse solo, se podía plegar para que ocupara menos espacio. Inmediatamente se le encendió la ampolleta, mientras su afán de gloria comenzó a gritar desde su interior. Perfectamente podría basarse en ese folleto para construir un robot a mayor escala y, mejor aún, darle algún tipo de funcionalidad.

A pesar de sus precarios conocimientos y medios logró cumplir su propósito, valiéndose de la mencionada revista, más algunos manuales básicos de electrónica y la asesoría de los mecánicos del taller del barrio.

Luego de seis meses de extenuante trabajo, de soportar el escepticismo y la burla de los que le preguntaban si estaba construyendo una especie de arca de Noé, logró finalmente concluir su titánica empresa: la bautizó como Sopaipitron.

Sopaipitron era un robot de aproximadamente cinco metros de alto, un enorme armatoste de plástico, metal y soldadura que en 20 minutos podía transformarse en un carrito de sopaipillas.

Lo mantuvo en secreto durante una semana, tapado con periódicos y cartones. Sólo durante la noche salía a recorrer las canchas de tierra cercanas a la toma en la que vivía. Más de un problema le ocasionó el tamaño y apariencia de su androide. Varias veces los drogadictos del sector lo atacaron creyendo que Sopaipitron era la personificación de los delirios que les provocaba la pasta base y el neoprén. También en más de una ocasión cortó el tendido eléctrico y recibió brutales descargas que lo dejaban inconsciente por horas. Su peculiar creación incluso despertó las sospechas de un par de vecinos sapos que estuvieron a punto de denunciarlo a los aparatos represivos por una supuesta conspiración contra el régimen, que para ese entonces estaba con la cabeza puesta en el plebiscito que se venía encima.

Félix intuía el revuelo mediático que provocaría su creación. Era lo que había buscado durante toda su vida, el anhelo que le inoculaba la fuerza cuando ya creía que todo estaba perdido. Sin embargo, sentía un poco de temor, una extraña sensación que le impedía sentirse conforme. Quizás esa fue la razón por la que organizó una espectacular performance el día en que, envalentonado por el alcohol, finalmente decidió estrenar a Sopaipitron.

Corría septiembre de ese año. Félix finalmente se decidió a aparecer con Sopaipitron en un lugar popular y a una hora peak. Fue sorprendente ver a ese enorme androide caminando aparatosamente por Meiggs hasta llegar a la Alameda, en Estación Central. Los transeúntes boquiabiertos no daban crédito a la alucinante visión, cuando en esa concurrida esquina comenzó su lenta y ruidosa metamorfosis. Una vez concluida la conversión empezó a sonar un disco de Kraftwerk, mientras un par de cocineras regordetas (novia y cuñada de Félix) vestidas con colores metálicos vertían aceite en las enormes sartenes, accionaban los quemadores y comenzaban a freír las sopaipillas para el tropel de curiosos que se agolpaban alrededor de la insólita estructura.

Los matinales de todos los canales de televisión celebraron a Sopaipitron. Se realizaron concursos y actividades en las que se sorteaba un año de sopaipillas gratis y viajes a bordo de la cabina biplaza del robot. Félix, visionario como siempre, no tardó en crear toda una red de merchandising en torno al simpático robot: poleras, llaveros, sombreros, álbumes de figuritas. La réplica a escala del robot fue el juguete de mayor demanda la Navidad de 1988, las partidas que llegaban a las tiendas de retail no tardaban más que un par de horas en agotarse. Muchas madres rasgaron vestiduras por Sopaipitron al ver que sus hijos, extasiados por el flamante aparato, expresaban su deseo de convertirse en freidores de sopaipillas cuando grandes.

Incluso la maquinaria propagandística de la dictadura, encabezada por el tristemente célebre y despiadado Jovino Novoa, se planteó incluir a Sopaipitrón en la franja del SI, idea que fue posteriormente descartada debido a que asociar el aceite hirviendo con el Gobierno era como darles la razón a esos "comunistas de mierda" que acusaban haber sido torturados.

Esta peculiar historia de esfuerzo y superación tuvo -como era de esperar- un trágico desenlace. Nueve meses después de su impactante aparición, el 27 de Junio de 1989 a las 18:00 horas, una fuga en el alimentador de combustible provocó una colosal explosión que desintegró a Sopaipitron y dejó un cráter de 10 metros de diámetro y un total de 48 víctimas fatales de las que se lograron identificar sólo 15.

No quedó indicio alguno del cadáver de Félix, a pesar de que siempre lucía enormes joyas que lo hacían fácil de reconocer. Algunos comenzaron a especular con el lamentable hecho, quizás no se hubiese tratado de un accidente sino de la vendetta de Félix Tolosa contra los admiradores de Sopaipitron. Los días previos al magno estallido se le vio deambular cabizbajo de cantina en cantina. Siempre estaba borracho y en cada conversación sacaba a relucir su decepción y rabia. A pesar de hacer mucho dinero, de pasar de una vida miserable a la fastuosidad y el exceso característico de los pobres que de la noche a la mañana se encuentran con un mar de plata, nunca logró sentirse satisfecho. Él se consideraba un inventor, de la estirpe de Da Vinci, Edison, pero la gente insistía en tratarlo con la zalamería y desprecio con que se trata a un exitoso narcotraficante. Sus nuevos vecinos lo repudiaban y su mujer lo abandonó por roto y picante, a pesar de que iniciaron su romance cuando ambos habitaban en la caleta Chuck Norris.

Hay personas que aseguran haber visto a Félix en el sur de Chile, otros dicen que vive en el desierto y que junto a un grupo de lugareños realizan tours místicos donde se experimenta con ayahuasca. Sea lo que sea, la gente siempre recordará con cariño a Félix y su buen robot Sopaipitron.

Por Mordecai Boccanegra

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Centro de Rehabilitación Musical LGA

El centro de rehabilitación musical La Gran Arcada es una ONG sin fines de lucro fundada el 29 de Marzo de 1999 por un grupo de jóvenes que, al ver cómo sus amigos arruinaban sus vidas escuchando estupideces, decidieron consagrarse a combatir el flagelo de la mala música. Con el apoyo de literatos, gente con buen paladar musical, borrachos de antología, músicos, dealers y sicarios, brindamos tratamiento residencial y ambulatorio a nuestros pacientes, además de apoyo terapéutico a sus familias. Nuestro principal objetivo es reeducar musicalmente a la gente y alejarlas de caer en alguna tribu urbana...

Nuestra institución cuenta con moderna infraestructura y cómodas barracas para los internos. Los tratamientos de desintoxicación varían según la clase de porquería que escuche el paciente. Por ejemplo:

Para los emotional rroides que escriben sus cartas de suicidio al ritmo de My Chemical Romance, Good Charlotte y mierdas de ese estilo, contamos con una réplica exacta del bar de René, donde podrán beber mucha cerveza heladita y rica al ritmo de Mujer Amante de Rata Blanca. Los monitores se encargan de incentivar riñas y de mantener los baños asquerosos.

En la sala multimedia de la institución pueden disfrutar de ciclos de dibujos animados como Marco, Sam, el rey del judo y El Festival de los Robots, así olvidan de una vez por todas el Anime y esos personajes andrógenos.

Para los adictos a la balada romántica contamos con un novedoso sistema de saturación. Este tratamiento consiste en escuchar a volumen insoportable canciones de Ricardo Montaner, Maná, los gueones de Rojo, etc., durante las 24 horas del día. A eso se le añade potentes focos que iluminan los rostros de los internos durante toda la noche, arrastrándolos a un estado de desesperación total que los lleva a dimensionar el verdadero sufrimiento y a darse cuenta que sufrir de amor es hasta placentero.

A los hippies anacrónicos que aún vibran con Sol y Lluvia y Silvio Rodríguez se les somete a extensas sesiones de documentales donde aprenden con ejemplos didácticos e irrefutables la inviabilidad del comunismo y la derrota humillante de ese tipo de ideologías a manos del despiadado sistema neoliberal.

En los pabellones de alta seguridad están los internos por Reggaeton. Ahí la situación es un poco más complicada. A los varones se les somete a sesiones constantes de correazos, sólo interrumpidas por la hora de alfabetización, en la que deben escribir cientos de veces frases como: "no se dice ‘ya tu sabes’, se dice ‘usted comprende’" o "el único King of Kings es nuestro señor Jesucristo y Zalo Reyes".

A las muchachas se les esteriliza y mediante hipnosis se les mentaliza para que se avergüencen de sus cuerpos y voluntariamente oculten cada centímetro de piel. En los talleres se les enseña técnicas de bordado, trabajo en telar y buenas costumbres.

Una vez concluido el período de desintoxicación, se pasa a un proceso de re adoctrinamiento musical. Para ello contamos con la colección de música docta, jazz, cumbia y rock en sus distintas manifestaciones, más grande de la costa Oeste de Sudamérica.

Más de un millón de jóvenes rehabilitados avalan nuestro trabajo. Ya erradicamos el Axé, el Sound y a los tipos que bailaban en los Diana. Confíe en nosotros.

Por Crnel. Wolfgang von Pellihueo Laubschmann

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Mi abuelo suicida

Ilustración de Andrés Casciani (Sitio web)

Texto de Casimiro Boamorte


Desde niño se me consideró un poco excéntrico. Para ello había razones y de sobra. Basta rememorar mis cotidianos paseos después de clases por el cementerio, recorriendo mausoleos, pasillos y bloques en búsqueda de algún epitafio absurdo, de la grosera falta de ortografía que desvirtuara el dolor de la muerte. Registraba todo en mi croquera, también realizaba bosquejos de algunos panteones con sorprendente detalle. En ocasiones durante esos paseos me tropezaba con algún funeral, me infiltraba en la procesión y hasta terminaba llorando por cadáveres que no conocía...

Cierta vez leyendo el obituario encontré algunas interesantes exequias y redacté un discurso de despedida para el secretario general del Sindicato de Ferroviarios de la Quinta Región. Cuando llegué a la procesión los deudos no aceptaron que interviniera en la despedida. Me marché decepcionado, pero antes dejé el discurso a un lado del féretro. Meses después recibí una carta de agradecimiento de la viuda. Esa carta aún la tengo colgada en la pared de mi pieza, con una pésima redacción y errores ortográficos de colección, es una verdadera joyita para los sentidos del humor no convencionales.

¿Un recuerdo imborrable de mi infancia? ¡no faltaba más!, la tarde en que mi abuelo intentó suicidarse. Era un domingo de septiembre, los tibios rayos de sol invitaban a la aburrida sobremesa de los adultos, mientras los niños nos dedicábamos a dar rienda suelta a nuestra idiotez en el jardín de la enorme estancia del abuelo.
Mientras hacíamos un ranking de quienes tenían las orejas más grandes o quien era más feo, un estruendoso estallido nos dejó en absoluto silencio. Las mujeres comenzaron a gritar y todos subieron corriendo las escaleras a la pieza del abuelo. Tía Raquel, a quien jamás conocí una función que no fuese arruinar la vida de sus hijos y, en ocasiones como esta, la de sus sobrinos, advirtió a grito pelado que debían impedir que los niños ingresaran a la habitación. Yo logré filtrarme gateando entre las piernas de los grandes, aprovechando el segundo de estupefacción que generó el hilarante espectáculo. El abuelo permanecía sentado sobre la cama, rodeado de un montón de cartas, escritos y de daguerrotipos de su esplendorosa juventud y de la difunta abuela. Sostenía el revolver en una mano y con la otra cubría su pómulo izquierdo intentando vanamente detener la hemorragia. El pobrecito nos miraba estupefacto, como si lo hubiésemos sorprendido hojeando revistas pornos. El abuelo había intentado suicidarse, eso era obvio, pero su galopante Parkinson le había jugado el peor de los ardides. Falló la puntería y la bala en vez de volarle los sesos, salió por su pómulo y se incrustó en el placard. No pude evitar soltar una formidable carcajada que fue inmediatamente sofocada por la bofetada más violenta que recuerde haber recibido en mi vida (y han sido hartas, mujeres muy fuertes). Aún recuerdo su expresión mientras mis tíos le regañaban como a un cabro chico; irradiaba el desconcierto, la vergüenza de quien se juega su última carta y pierde. El pobre viejo sabía que era su última oportunidad de morir dignamente y falló. Más aún, presenció cómo la solemnidad típica de su edad se convertía en un soberano ridículo frente a los ojos de su familia. Al final lo internaron en un hospital para ancianos un poco locos.

El abuelo nunca volvió a casa. A veces íbamos a verlo al asilo, a pesar de que era fácil de suponer que le desagradaban las visitas. A partir de ese día mi abuelo se convirtió en mi familiar preferido. Le regalaba libros y le escribía constantemente extensas cartas que jamás me respondió. Nunca supe si leyó los libros o mis cartas porque después del absurdo incidente nunca más volvió a hablar, no se si porque el balazo dañó su mandíbula o porque sentía que ya no había nada más que decir.

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Clovis Pacheco, Sci-Fi Coñaripe

Con sólo días de nacido, su madre lo abandonó en el pórtico de la hacienda de una acaudalada familia del agreste poblado de Coñaripe. El bebé duerme oculto entre harapos en una canastita cubierta por un delgado nylon que no logra protegerle de la tormenta. En sus manitas sostiene una carta que le escribió su mamá, pero que no tarda en deshacerse empapada por la lluvia. Su madre seguramente no se había enterado que la hacienda había sido abandonada. Hace algunos meses los moradores huyeron hastiados de la miseria y el clima. El bebé permaneció así hasta que amainó la tormenta, su llanto de hambre y frío alertó a una manada de jabalíes que bajaba del bosque en busca de alimento. Un jabalí hembra, que días atrás había parido una camada muerta, se encariña con el cachorro de humano y le protege del resto de cerdos. Así, a pesar del hambre, los jabalíes lo aceptan y crían como a un igual...

16 años después una pareja de mochileros punk que se daban un festín de ayahuasca en las montañas cercanas a Coñaripe sorprenden a una extraña bestia intentando robar comida de sus carpas. Inicialmente atribuyen la insólita visión al poderoso alucinógeno. Dos días después, algo recuperados, mientras recolectan leña vuelven a avistarlo. Esta vez intentaba aparearse con una loba. Lo fotografían, y en cosa de días Clovis es portada de semanarios freak y aparece en el último segmento del noticiario. La pareja de mochileros lo apadrina y con los dividendos de la noticia logran dilatar sus vacaciones por dos años. La chica escribió un libro titulado "Mi dulce animal", que se convierte en best seller y lectura obligatoria de la preparatoria. El chico, de ascendencia judía, también escribe un libro sobre el episodio, pero sin éxito. Para olvidar el despecho literario decide viajar a Israel a cumplir con su servicio militar. Un par de meses después muere en una parada de bus en Tel Aviv, despedazado por el estallido de un niño bomba.

A los 18 años Clovis aprendió a leer y a escribir. A los 22 aprendió a hablar. Su adoctrinamiento se transformó en un fenómeno de masas. Modelos, futbolistas, opinólogos y dandys aportan a su progreso con opiniones frescas e innovadoras.

Si bien su instrucción avanzaba satisfactoriamente, no hubo modales ni protocolo alguno que lograse apaciguar su ímpetu sexual. Era muy frecuente observarlo restregándose contra las paredes u olisqueando el trasero de doctoras y profesoras.

Ya en ese tiempo, producto de su palmario progreso, había logrado cierto grado de independencia. La gente se le acercaba, más que nada por curiosidad y para burlarse, pero al parecer esto jamás le incomodó. Sus primeros amigos le enseñaron juegos y deportes para los que mostró una extraordinaria habilidad; a las chicas les inspiraba una infinita ternura su ingenua y extrema cortesía. Entre el séquito de chiquillas que le seguían casi como a un mesías estaba Copérnica, dueña de un rostro angelical y un cuerpo sicalíptico. No tardó en convertirse en el eje de órbita de la vida de Clovis.
Esta nueva encrucijada generó en Clovis el previsible desinterés en su educación, además de aflorar en él aptitudes superiores e inútiles como la sensibilidad poética y musical.

Luego de tres meses de incesante cortejo, Copérnica le rechaza definitivamente. Arguye las extravagancias del enamorado y su particular origen. Ante los incesantes ruegos de persuasión, Copérnica decide bromear simulando un embarazo producto de su romance con un ser mitológico chilote. Clovis, ignaro absoluto de leyendas y tradiciones del sur, enloquece y advierte estupefacto cómo progresivamente va perdiendo control sobre su voluntad y comienza a actuar como un poseso.

Clovis anhela volver a su origen, a su manada, pero advierte tristemente que ha perdido su hipersensibilidad olfativa. Así es imposible encontrar el camino a casa. Deambula por los barrios más decadentes de la ciudad, mendigando y sosteniéndose en las paredes cada vez que irrumpe el triste recuerdo de Copérnica.

Después de tres días emborrachándose desconsoladamente en la última mesa de una lúgubre cantina, su cuerpo cede ante el agotamiento y la aflicción. Apoya su frente en el testamento aún inconcluso que escribió para Copérnica. Siente que al fin arriba la ansiada paz, a medida que sus ojos se cierran para siempre, su boca sabe a lágrimas y sangre.

Nuestro héroe ha muerto.

Tres años después resucita. Aparece por la facultad vestido de negro, con ganchos de metal incrustados a su cuerpo y cargando un bajo eléctrico en su espalda. Los especialistas infieren que es una evocación inconsciente a los chicos que lo encontraron en el bosque. Mal que mal, y según las mismas palabras de Clovis, ese par de imbéciles es lo que podría considerarse su figura materna y paterna.

CONTINUARÁ...

Por Casimiro Boamorte Chirimoyanovic

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Noir Désir / Deseo negro

Este título hace que me ponga un tanto ansiosa por diversos placeres y vivencias que cohabitan mi ser: Les podré contar que poco a poco me fui encantando de esta banda francesa fundada en 1985.

Aún recuerdo. Hace algunos años estaba en mi casa ubicada a los pies del "barrio artístico-cultural" (específicamente en Lastarria), a altas horas de la noche, ya más cerca de la madrugada, cuando escuché una melodía que comenzaba de manera inocente y que poco a poco iba tomando solidez mientras se enredada en las conversaciones de mis comensales. Pregunté el nombre del grupo, solo uno de ellos lo conocía: Noir Désir...

Escuché y escuché la canción por días, hasta que quise saber qué significaba Noir Désir y le pregunté al mismo comensal de aquella noche. Y me dijo: "Deseo negro".

Sólo eso fue necesario para embarcarme en la búsqueda de más canciones y discos para luego sumergirme en las aguas del "deseo negro", que tanto me atrae.

Descubrí que esta banda a pesar de haberse fundado en 1985, realmente alcanza su consolidación y abre sus horizontes cuando en 1997 publican un álbum de remixes, One Trip / One noise (Un Viaje / Un Sonido) . El 2000 sacan un triple disco-recopilación Long box (Gran Caja). El 2001 graban su último álbum de estudio hasta el momento: Des Visages, Des Figures (Rostros, Figuras). Esta obra cuenta con grandes artistas invitados, como Nicolas Sansano, Akosh Szelevenyi, Manu Chao, Romain Humeau, Bob Coke, Brigitte Fontaine, entre otros.

Al margen de su notable evolución musical, pude destacar la inteligencia verbal de sus canciones, creadas por Bertrand Cantat (vocalista) donde se mezclan retruécanos literarios, juegos de palabras e incluso algún popurrí, para formar una prosa poética de una riqueza y fuerza muy particulares.

Bertrand ha compuesto numerosos temas en inglés, y también ha hecho uso en alguna ocasión del español (como el estribillo de Tostaky o la versión "Hasta tu estrella" de À ton Étoile), idioma que lo ha influenciado por su estadía en las tierras del subcomandarte Marcos.

Musicalmente Noir Désir se ha influenciado por The Velvet Undergound, The Doors, The Clash, The Sex Pistols, Eiffel, Louise Attaque y Saez.

Durante mi travesía por estos aun no totalmente descubiertos deseos negros, aun sentía que algo más podía descubrir, y me encontré con que eran un grupo militante contra la mundialización capitalista y contra el fascismo, exponiendo esta postura en algunos de sus temas.

Durante la ceremonia de los premios Victoria de la Música, Bertrand Cantat encaró públicamente a Jean-Marie Messier, entonces presidente de Vivendi Universal, productora y distribuidora de Noir Désir. Le dijo "vivimos en el mismo planeta, pero decididamente no somos del mismo mundo", mientras el presentador del evento se mostraba desorientado.

Por otra parte, el grupo ha participado en varios conciertos caritativos, además de iniciativas en favor de la libertad del Tibet, la lucha contra el cólera en Perú, la protección de los indígenas de Chiapas, etc.

En 2004 finalizaron un trabajo que habían iniciado en 2002: el doble CD Noir Désir en public.

Mientras viajaba entre años y discos lanzados me encontré con un vacío extraño. En el 2005 ya "sin" su cantante, Noir Désir participa en la banda sonora de una película, y en octubre de ese mismo año los miembros del grupo mostraron la posibilidad de volver a grabar en el futuro una vez que Cantat haya salido de prisión.

En ese mismo momento caí en la cuenta de que tras todo esto existía un halo de sordidez que me llamaba a saber más. Y encontré lo siguiente:

Francia- El cantante Bertrand Cantat deja Lituania e ingresa en la cárcel de Toulouse por la muerte de Marie Trintignant

El cantante francés de rock Bertrand Cantat llegó hoy a Toulouse (suroeste de Francia) y fue internado en la prisión de Muret, donde cumplirá el resto de su pena de cárcel por haber matado a golpes a su compañera sentimental, la actriz Marie Trintignant. El conocido artista estaba encarcelado en la prisión de Vilna (Lituania), lugar donde se produjeron los hechos.
El condenado, su familia y sus abogados multiplicaron las peticiones a la Justicia lituana para poder cumplir el resto de la condena en Francia. La última demanda en este sentido, del 28 de junio, ha convencido la Justicia lituana. El cantante del grupo 'Noir Désir' fue condenado a 8 años de prisión.

La pareja, Cantat y Trintignant, pasaban juntos unos días en Lituania, donde Marie rodaba el telefilme 'Colette', ya estrenado en la televisión francesa. Después de haber bebido una gran cantidad de alcohol, ambos se pelearon. El cantante reconoce haber abofeteado a su compañera sentimental, que entró en coma y falleció días más tarde, ya en un hospital parisiense.


Así fue como llegué al final de esta historia infinita y fue tomando sentido su nombre de "deseo negro", hasta llegar a un suspiro sostenido de complicidad en ciertas oscuridades humanas.

¿Suspiro sostenido del grupo en espera de su vocalista? ¿Suspiro sostenido de Bertrand en la cárcel? ¿Suspiro sostenido en la eternidad por la difunta? ¿O mi propio suspiro?

Dato inútil: la canción que me embarcó fue Les petits papiers.

Escucha Les petits papiers
boomp3.com

Escucha Brel aux suivants ces gens la
boomp3.com

Por Je ne sais Pazz

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Lo absurdo en 100 y tantas palabras...I

El abuelo Horacio era muy bueno con nosotros. Cada cierto tiempo se aparecía por la plazoleta donde jugábamos cargado con la leche y los yogures vencidos que no había logrado vender en su almacén... Gracias al abuelito muchos conocimos el mar y los parques de entretenciones de la ciudad. Fuimos por primera vez al cine, al estadio. Años después nos enteramos que el abuelo Horacio era un maldito pederasta y que no sólo nos llevaba leche y yogures rancios sino que también helados y golosinas, claro que esos se los entregaba a los niños más idiotas y hambrientos a cambio de ciertas penitencias. Algunos padres sospechaban y otros derechamente estaban al tanto de la patología del abuelo pero parecía no importarles. A mí nunca me ofreció nada, ni siquiera sus alimentos vencidos. Creo yo que porque era un niño muy feo.

Por Casimiro Boamorte Chirimoyanovic

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Orgía en el espacio

Hace poco tiempo se hizo público que la NASA autorizó a viajar al espacio a algunos astronautas en evidente estado de ebriedad, pese a que colegas y médicos les advirtieron que estaban tan copetiados que arriesgaban la seguridad del vuelo. Poco antes se había conocido la noticia de otra astronauta que, motivada por los celos, trató de asesinar a una compañera de trabajo que le había “comido la color”. Ante la consternación generalizada, la agencia espacial rasgó vestiduras y anunció sendos sumarios internos y castigos ejemplificadores. Pirotecnia comunicacional y nada más que eso, porque casos así no son nuevos en el espacio. Es más, en los archivos secretos de la NASA se consignan anécdotas increíbles, historias en que se entremezclan lujuria, excesos e ingravidez...

Desde que se iniciaron los viajes espaciales, los especialistas notaron que los humanos sufrían cambios drásticos tanto físicos como sicológicos una vez que dejaban atrás la atmósfera terrestre. Aunque existen varias teorías al respecto, aún no hay una visión unificadora. Lo cierto es que hasta el más circunspecto de los astronautas se chasconea en el espacio. ¿Será la cercanía con el sol?

Las autoridades sólo callan, pues asumen que estas conductas aberrantes son un costo más que se debe pagar en pos del desarrollo planetario. Además, qué se puede esperar de sujetos sometidos a ese nivel de estrés y exigencias antes de dejar la Tierra; pobres infelices que han lidiado con la represión y una competencia bestial desde la más tierna edad; más de alguno incluso ha debido pagar con favores sexuales en la academia para sacar ventaja de sus compañeros. “Viéndolo de esa forma, es normal que al sentirse solos en el espacio infinito, se les suelten las trenzas”, teorizan los genios del Pentágono.

La experiencia extraída de los rusos ha sido valiosa a la hora de enfrentar este tipo de asuntos, ya que más borrachos y puteros que esos es imposible encontrar. De hecho, en los años dorados de los viajes soviéticos al espacio se llegó incluso a entrenar cuadrillas de putas para que prestaran sus servicios a los esforzados y patrióticos cosmonautas.

Pero volvamos a la NASA. Tan extendidos está el carrete espacial que entre los astronautas suele acuñarse la frase “lo que pasa en la Estación Espacial se queda en la Estación Espacial”, cada vez que algún curioso les pregunta sobre los rumores de fiestas hardcore y orgías cósmicas.

Los pelmazos de Houston son cómplices de aquellas fiestocas en el reducido espacio de la nave. Después de las labores de rutina, como reparar los sistemas de recepción para satélites o averías de fuselaje, se viene lo bueno: a descorchar champagne y a brincar como locos. Al mediodía siguiente el panorama en la nave es siempre el mismo: un olor irrespirable y astronautas con una resaca feroz, meciéndose en el aire al vaivén de sus ronquidos. En el aire, flotando, se entremezclan las sobras de alcohol, vómito, colillas de cigarro y secreciones seminales y vaginales de la jornada anterior.

Pero un aciago día de marzo de 2001 el desenfreno llegó muy lejos, tan lejos como ellos mismos estaban, y definitivamente se pasaron de la raya. En el fragor de la orgía, una de las mujeres tripulantes, una bella y novata astronauta, se negó a tener relaciones con un colega afroamericano al que lo apodaban el “trípode interestelar”. Ante el rechazo, el aludido montó en cólera y sus compañeros solidarizaron con él. Mientras dos de sus amigos la sostenían en el aire, uno de cada pierna, él hizo lo suyo de la manera más bestial que pudo. En resumen, todos la violaron y sodomizaron repetidamente hasta que la pobre quedó flotando inconciente al interior de la nave. Al darse cuenta de la barbaridad con que habían actuado y de las repercusiones que tendría el incidente una vez que regresaran a Tierra, no encontraron mejor solución que abandonar a la malograda muchacha al espacio infinito. Total, sólo bastaría con convencer a las autoridades de la NASA que la joven había muerto en misión de servicio y rendirle los honores necesarios. Pero Houston quiso otra cosa, y el jefe de la misión en Tierra decidió boicotear el ingreso del transbordador. Resultado: todos murieron calcinados al ingresar a la atmósfera.

La muerte de los viajeros espaciales dio la vuelta al mundo rápidamente. Los homenajes a tan valerosos hombres y mujeres se sucedieron durante varios días en Washington y exacerbó aún más el patriotismo del pueblo estadounidense. Todo el mundo lloró por este grupo de osados astronautas.

Por Alexander Litvinenko Calfunao

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Joven "emo" eligiendo una mascota

A esa altura ya no sabía qué hacer con el dinero que me enviaban mensualmente mis padres. Mis necesidades se habían reducido a tal punto que comía una vez cada tres días y me paseaba luciendo mis pantalones raídos con los bolsillos llenos de monedas que tintineaban como un pandero. Los gastos del departamento eran irrisorios, claro, gas no ocupaba porque no me bañaba hace meses y por alguna misteriosa razón me torné intolerante a los alimentos calientes, como los gatos...

Cuando me daba sed bajaba a beber y a llenar algunas botellas en la pileta del jardín del edificio; Las ampolletas se fueron fundiendo paulatinamente una tras otra, y si ya sobrevivir se había convertido en una ingrata molestia, menos había ánimo como para reemplazarlas. Además, la luz de las velas le daba un aire renacentista a la opaca rutina. El teléfono llevaba buen tiempo sin sonar y me importaba una raja, porque ya no tenía nada que hablar con nadie. Había decidido enclaustrarme precisamente porque sentía la certeza de que todo lo que podía otorgar y abstraer ya había sido transado en el mercado negro de las interacciones humanas, así de siútico, y más encima salía estafado. Para mí, las aventuras era mucho más conveniente y constructivo leerlas que vivirlas. Parecía sobrevivir como un ser vivo microscópico, omnívoro y sin caprichos, un paramecio. Ya sin vicios y con un corazón ferozmente carcomido por la soledad tuve una idea sospechosamente humana: había decidido tener una mascota, quizás consciente de que debía encontrar alguna manera de evacuar todo ese sentimentalismo pueril que se estaba condensando en la memoria como la grasa en las arterias de un guatón, y que amenazaba con convertirme en un suicida prosaico, víctima de motivaciones y desencantos que generalmente abaten a la gente normal, no a una leyenda como yo, o como pretendía ser considerado.

Entré al petshop con la actitud de quien se acaba de bajar de una limusina repleta de minas y que tiene dinero para comprarlo todo. Sin sacarme las gafas y con hastío, improvisé un monólogo a medida que avanzaba mirando las vitrinas y las jaulas: "Los perros son unos imbéciles y los gatos son casi tan huraños como yo. Un lirón es una siutiquería del tamaño de un crucero y criar un lagarto es lo mismo que tenerlo tallado en madera. Una pecera es un televisor en silencio sintonizando algún canal didáctico y un conejo es casi tan contraproducente como encariñarse con un peluche".

-También tenemos pájaros- espetó visiblemente extrañado el vendedor. Fue muy asertivo. Jaque mate.

Las aves siempre me llamaron la atención, no era tan estúpido como para permanecer horas contemplando un corral de gallinas, pero sí profesé una atracción hacia las aves mayores, las migratorias. A pesar de que nunca sentí el universal anhelo de volar, sí experimenté una cierta admiración y envidia hacia los pájaros, esa libertad de mandarse cambiar donde quisieran, y si alguien pedía explicaciones, les bastaba con trinar un mísero silbido anestesiante que deja a todos haciendo aaahhh con cara de imbéciles. Bastó esta reflexión para gastarme toda la plata y llenar mi casa de canarios y otras avecillas exóticas.

Apenas llegué a casa los saqué de sus jaulas, les llené los maceteros con alpiste, esperé a que se enguataran y les abrí el ventanal para que se largaran. Aunque la mayoría de esas aves son débiles, amaneradas y no logren sobrevivir ni un minuto al hambriento sigilo de los gatos callejeros, sentí un placer casi zoofílico al abrir la ventana y dejar ir a esos pájaros, de cierta forma me sentí representado en el atolondrado aletear de esa diminuta existencia destinada a ser un juguete. Yo también a veces me sentía atrapado en una jaula estrecha, la gente me miraba con asombro, pero al pasar el tiempo me convertí en otro objeto decorativo, una pintura interactiva que se alimenta de semillas y caga como condenada. Ojalá alguien me comprara en una tienda de mascotas, me llevara a su casa, abriera la puerta y de una patada en la raja me enviara a conquistar el mundo aunque sea por un instante, antes que aflore alguna de las tretas que el destino despliega a lo largo de todos los caminos a explorar. Nada es fácil, ni siquiera para un animal irracional cuyo bienestar pasó a las manos de otro ser, de una especie superior, con carencias bestiales.

Por Byron Macarucci

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Lo absurdo en 100 y tantas palabras...II

Llegó el garzón con los tragos y enseguida advertí que en su vaso flotaba un insecto. Supongo que el garzón no se percató, porque cuando le indiqué con un sutil ademán pareció no importarle. Como Luz frecuentaba ese bar era posible que se tratara de una venganza por una propina exigua o una mala actitud... Mientras Luz hablaba me miraba insistentemente a los ojos. Supongo que intentaba generar presión e incomodidad. Yo no lograba quitar la mirada de su vaso, del insecto que flotaba de espaldas y sus aspavientos eléctricos. Por momentos sólo me limité a asentir con la cabeza sin prestar la más mínima atención a sus palabras. Intentaba mirarla a los ojos pero era imposible, el insecto ahora se había aferrado al borde del vaso pero sus alas permanecían hundidas en el licor, mientras yo lo observaba sin saber que hacer. Pensé en coger el vaso y lanzarlo contra el suelo, pero lo embarazoso de la situación y lo inverosímil que resultaría la explicación posterior me hizo desechar esa opción. Así que me puse de pie, tomé mi chaqueta y me largué de ese lugar. Cuando Luz me gritó desde la mesa: ¿qué crees que haces, imbécil?, Simplemente apunté al vaso con ese insecto desesperado por mantenerse a flote y le dije que en esas condiciones era imposible mantener un dialogo racional.

Por Drago Chirimoyanovic

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4 tres cientos sesenta y cincos y un 366 de onces

Rodrigo Lira


dada la continuidad de la ausencia de tibieza
considerando la permanencia de las carencias y
... las ansiedades que se perpetran cotidianamente
... y el frío sobre todo en especial o solo
... o el frío completo en salchicha con mayonesa viscosa
... seminal y estéril
... la sábana sucia que cubre monstruosos ayuntamientos
... la escasez de radiación solar...
.......... (lo poco que alcanza a llegar a través del monóxido de
carbono, el humo de chimeneas pastizales que se
queman en febrero cigarrillos chimeneas tubos de escape tubos chimeneas humo)
.......... de la que tiene que atravesar además esa sucia
sábana que cubre apenas -como mera sábana polucionada-
esas teratológicas cópulas esos coitos de ahítos
................................. esas violaciones y estupros
.................................................... y las ondas
de radio en amplitud o frecuencia modulada
las largas y las cortas ondas
.............................. de radio de televisión o télex
las ondas que emiten las antenas emisoras
....................................y las receptoras, que también reciben
esas ondas que la luz solar debe atravesar
.........................................lo inconcebiblemente banal y eficazmente hipnógeno
de lo que se radiodifunde y televe
..................................lo opaco de los cristales
......................................"color humo por dentro
....................................espejo color bronce hacia el exterior"
.................................. los cristales que dispersan los que refractan
los que cromatizan la luz ..... lo exiguo de la tasa de luz que alcanza
a corresponder per cápita, por cabeza
...........................................lo gachas que se encuentran estas últimas
...........................................(lo desigual de la tasa de luz de cabeza a cabeza)
............................................lo sucio de la sábana que lo cubre todo
...............................................................................o casi todo
..........................................................................o hartas cosas
........................................ (la sucia sábana no se cubre a sí misma)
considerando también los olores a añejo, a podrido a quemado o
infectado
..........................................parece que como que hubiera que hacer alguna cosa.
........................................Aunque cabe la posibilidad de que sea mejor
...........................................................no hacer nada
...........................................................nada hacia la izquierda
............................................................ nada
......................................................hacia
....................................................la
......................................... derecha
...............................................nada hacia adelante tampoco, más aún,
especialmente, nada hacia adelante -está la inercia
.............................................................nada hacia atrás, no se puede,
trate usted de nadar hacia atrás, no se puede, la historia
.......................................................................no retrocede
-está la historia
-están las bayonetas de la historia bajo las banderas de la historia
-está la sangre en las bayonetas de la historia bajo las banderas de la
.......................................................................................historia
.......................................coagulada ya, reseca, más bien, como yesca
yesca de sangre sobre las bayonetas de la historia bajo las banderas de
............... la historia -de lo que está atrás
.......................(no fumar, peligro grave de incendios, demasiada yesca
-sangre seca- atrás)
Nada tampoco ni hacia arriba ni hacia abajo ni hacia adentro ni hacia .................................................................................... afuera
.............................nada hacer, no hacer nada
-cruzarse de brazos -sentarse en posición de loto -tirarse boca arriba y
-mirar el cielo
............................(nada hacia arriba; no pensar en escalar el cielo)
-tirarse boca abajo, la mejilla pegada al suelo
...........................................o hundida en el barro
(no pensar en hundirse; no evitar hundirse)
...............................al menos cabe la posibilidad de que eso fuera lo que
parece que como que hubiera que hacer, la cosa aquella
........................................................................... alguna
cabe la posibilidad de que eso fuese: alejarse de la acción
.......... con las manos en los bolsillos
o con las manos tomadas a la espalda
o con las manos enlazadas en la nuca
...................... o levantadas ..... mirando el suelo
................................................a patadas con las piedras
................................................aplastando descuidadamente
eventuales caracoles cuncunas, lombrices o cucarachas distraídos-as
............................. -jamás tomarán venganza-
alejarse de la acción: irse despacio a ninguna parte
................................pues no hay donde irse
................................pero hay que irse
-tal vez, digo yo, como que habría que irse....... -a ninguna parte
-tal vez haya donde esconderse, no sé
................................................ en todo caso sería preciso
no salir a la calle:
........................los sujetos que en París rayaron las murallas de mayo
graficaron las palabras francesas que traducidas al idioma español dicen:
.................... la/acción/está/en/la/calle
..........................................................y si hay que alejarse de la acción
sería inconsecuente tomar una micro
.......................tomar el metro, una liebre, un bus urbano o interurbano,
tomar
bebidas alcohólicas o de cola o cafecitos
habría que morirse de hambre, pienso
secarse en una esquina poco frecuentada o en un sótano oscuro, digo yo
porque las torres Santa María podrán ser los edificios más altos de
Chile
pero haga usted la prueba de subir
-tendrá que ir bien vestido-
tomar uno de esos ascensores que adivinan el pensamiento o poco menos
y que son tan veloces como altas son esas torres
y llegue lo más arriba que pueda, hasta la terraza, si es posible
actúe hacia arriba para después tirarse y no hacer nada
abastecido de libertad por lo libre de la caída
que te hace abrir los brazos y planear, acercándote a tu reflejo
que se acerca hacia arriba desde los espejos de agua
con tu imagen multiplicada por los vidrios que por fuera son espejos
que reflejan tu imagen cayendo de modo que tú no alcanzas a ver adentro
pero que no les impide verte dentro pasar volando en caída libre
-y creerían que pasó un ángel y habrá un momento de silencio...-

No podrás: alguien sujetará a usted del brazo justo a tiempo
............. alguien o algo, algún robot por ejemplo
..............y alguien -o algo- llamará a una ambulancia
a través de un citófono a un teléfono que llamará a una central que
.......... pasará el mensaje a otro teléfono etcétera
todo a velocidad escasamente menor que la de la luz o la de tu cuerpo
en la frustrada caída
.................probablemente el radio del radiopatrulla no será necesario
habrá una sirena o tal vez no, habrá en todo caso un silencio eléctrico
de terapia de choque ...... tac/
....................................... un vacío
................................................y un hueco para ti en una terapia
............................de grupo
..................... de un grupo cualquiera
y sean cuales fueren los cuentos que te cuenten, desgraciado
la cuenta que te pasen
...........................saldrás del hospital clínica o centro médico
tarareando gracias a la vida
motivado por los avisos y consejos de la publicidad que nos ayuda a
vivir mejor
...............desde la radio o el televisor
que tanto habrán contribuido a tu curación
.................................rumbo al local más cercano
................................ en que se pueda jugarle una cartilla a la
Polla Gol ....................a cambio de un templo donde sacrificar un
gallo a Esculapio ........que ya no se usan esas cosas, pues hombre
.................................para después entretenerse un rato mascando
chicle de un sabor predilecto
......................................en la máquina de pinbol o pinpong electrónico
..... O sea que en resumen habría que morirse sin alharaca
..... sin pánico cundiendo ni cúnico pandiendo ni púnico candi endo
suave, callado el loro
.........................-- morirse
o quedarse en la vereda como un pedazo más grande que el promedio
...................................de basura
saboreando algo así como un candi masticable o un goyak
y hasta incluso un caramelo bueno, de Serrano, o fino,
de Ambrosoli,
................pero muriéndose,
....................................... muriéndose sin alharaca,
......................................................muriéndose.

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