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Un verano callampa…¡Pa-Pá-Pa-Pá¡

Relato de un día estival cualquiera, bajo el implacable sol en las poblaciones de Santiago.

Qué bacán es el verano. Aunque hay noches en que no me puedo quedar dormido de tanto calor, eso es cien veces mejor a que se llueva la casa y tengamos que partir a un albergue. Ahí tampoco puedo dormir escuchando como tose mi hermanito, el más chico.

Igual me aburro harto porque no tengo nada qué hacer, más que mirar a los autos pasar por la carretera, que está justo al frente de mi población. Van todos rajados a la playa, con sus jeeps y camionetas cargadas de mercadería y también de tablas de surf.

El sol pega tan fuerte en la calle que pareciera como si el cemento se estuviera evaporando. En mi barrio andan todos caminando bajo el sol como zombis, mientras las viejas barren y barren la vereda. Pero no lo hacen de limpias, porque andan puro sapeando a los cabros que fuman yerba en la plaza.

Ni siquiera puedo entrar a mi casa porque está el flaite del Pancho comiéndose a mi hermana. El muy barsúo me tiene prohibido entrar al block cuando se está dando el festín con la Jenny. La otra vez yo estaba que me meaba, así que entré corriendo al baño. Al otro día me pilló solo en la cancha y me sacó la chucha por interrumpirlos. Por eso odio a ese hueón, y a veces también odio a mi hermana por dejarlo entrar a la casa y acostarse con él en mi cama.

Así que obligado a soportar el calor afuera no más, en plena calle. Mientras espero que el sol baje, le saco el rollo a cabros jugar a la pichanga, a raperos piteando en el pasto y a dos perros oliendo el cadáver atropellado –y ya podrido- de otro que tuvo menos suerte.

De repente con el Jeremy abrimos el grifo, nos bañamos toda la tarde y la pasamos súper bien, hasta cuando llegan los giles de Aguas Andinas a cagarnos la onda. Sobre la misma, los pescamos a peñascazos.

Pero hoy día estoy más aburrido que nunca. Por lo menos ayer hubo más movimiento, porque anduvieron los pacos por acá averiguando quién le tiró una piedra a un auto hace un par de semanas.

Igual no quiero que termine el verano.


Por Alexander Litvinenko Calfunao

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Bitácora de un Mochilero (En CHAÑARAL)

Mordecai Bocanegra, de profesión mochilero y de vocación machetero, nos entrega información sobre los lugares que nadie debería visitar durante las vacaciones, y durante la vida. Este es el primer capítulo de su saga turística titulada "El Eje del Mal".

Soy joven y nunca tengo plata. Hasta el día de hoy no se me ha detectado ningún talento y a veces ni siquiera logro comprender cómo fue que dejé de ser virgen. Pero soy libre, tan libre que nada impide que en mis vacaciones me largue al lugar que sea.

Un día de enero del noventa y tanto decidí confiar en mi ángel de la guarda y dejé que él guiara mis pasos ese verano. Fui a la biblioteca de mi comuna y frente a un enorme mapa geográfico de nuestro maravilloso país, cerré los ojos y lancé un escupitajo. Antes de abrirlos juré que donde aterrizara el escupo me iría a veranear.

Destino: Chañaral

Como en ese tiempo aún no firmaba con ningún auspiciador, sólo contaba con 15 lucas en cash y otras 15 lucas en pitos para la expedición. Es decir: NADA.

Salí de Santiago con la mochila llena de sueños y panes con mortadela e hice dedo durante un montón de horas hasta que al fin se detuvo un camión, y el chofer se ofreció a llevarme con la condición de que le hablara durante todo el viaje. Automáticamente dije que sí y me encaramé en la máquina, sin siquiera imaginar lo que implicaba el compromiso que había tomado. ¿Qué se puede platicar con un camionero a bordo de un armatoste que viaja a 20 km/h que no sea acerca de mecánica, fútbol, de putas o de animitas?

Le pregunté unas 300 veces cuántos kilómetros le daba por litro el camión. Él sólo hablaba de carburadores, de parrilladas, de prostíbulos donde lo conocían como El Taladro, y yo asentía y reía junto a él tratando de acelerar el camión con el poder de la mente. De puro zalamero le dije: oiga, usted es como el Mick Jagger de la carretera, y él se largó a reír satisfecho, mientras con el carnet de identidad se quitaba los restos de comida entre sus dientes.

Llegué a mi destino cuando la situación ya era insostenible. Después de 2 días de viaje y de mala conversación.

Ubicada en la costa de la Tercera Región (Atacama), Chañaral es la antesala de 400 kilómetros de desierto inhóspito, es decir, un entusiasta podría creer que esta ciudad es una especie de oasis. Y eso pensé yo, hasta que me bajé del camión y me rodeó una desolación sólo comparable al Mar de las Crisis en la superficie lunar. Las bolsas de basura flameando en los pórticos de las casas me dieron la bienvenida y me advirtieron que la cosa no andaba muy bien por esos lados.

Codelco y el yacimiento El Salvador se han encargado de convertir a Chañaral en el Chernobyl del hemisferio sur. Y esta infeliz analogía no es fruto de mi proclividad natural hacia la exageración. Hay estudios científicos que arrojan como resultado la ausencia absoluta de organismos vivientes en la bahía "pese a que se han utilizado mallas dobles que permiten la captura de ejemplares menores de un milímetro". Es que vertiendo toneladas de relave y desechos tóxicos no se puede esperar que crezcan tulipanes ni que los delfines aprendan a dar las gracias.

Parte de esta ciudad está prácticamente erigida sobre las costras del relave. Ha sido tal la cantidad de sedimento vertido en la costa que el mar ha retrocedido más de 2 kilómetros, la actividad marítima desapareció e incluso la carretera está construida sobre lo que antes era el puerto. Por las tardes el viento se encarga de atomizar sobre la ciudad todo ese polvo tóxico. ¿El resultado? el mayor índice de tumores cancerígenos del país y una ciudad horrible.

Ante esto, Codelco y sus expertos conjeturan soluciones tan absurdas como rodear las poblaciones con esas mallas negras de kiwi para que retengan el polvo tóxico que está matando a la gente. O campeonatos de pesca submarina, con los que intentan demostrar que la contaminación ya está bajo control aunque los participantes deban bucear hasta la Isla de Pascua para encontrar un pez que no haya mutado.

A pesar de las advertencias, sentía tanto calor que me armé de coraje y de un pack de heladas y fui a refrescarme en el océano. Pero caminar por esa arena de colores tan raros y con aroma a laboratorio me hizo desistir. Recordé que una vez el Presidente Lagos apareció en los medios dándose un chapuzón en esta playa y emergiendo gordo y laxo de esas aguas, pero vivo. Aunque creo que fue a partir de ese irresponsable acto de amor patrio que se destapó el escándalo MOP Gate. Mala señal, mala señal.

Hoy comerse un ceviche en la caleta equivale a tomar 150 tonariles o trotar durante una hora y después recostarse sobre un pliego de LSD, lo que me pareció interesante, pero demasiado riesgoso. Los lugareños, con creatividad, lograron superar esta emergencia gastronómica y decidieron experimentar en la cocina, dando vida a la maravilla culinaria de esa zona: el “loco de cordillera”, que consiste en nada más y nada menos que el pilín del burro cortado en rodajas y cuyo sabor se asemeja demasiado al sabor del loco de mar. Hay varios que se han extasiado con este manjar y, ya satisfechos, preguntan: mmmm qué es esto tan rico? Y ante la respuesta vomitan ipso facto, o se largan a reír incrédulos y después de corroborar la información vomitan, o lloran, lamentándose por lo que consideran un acto indirecto de zoofilia.

Un dato curioso, el chañaralino es especialista en piropos y frases que llenan de dicha a las féminas. Lo que es un infierno para la humanidad es a su vez un paraíso para las muchachas poco agraciadas. Chiquilla que pasea por la calle vuelve a casa con una buena dosis de piropos, piropos provincianos eso si, llenos de dulzura e ingenio, aunque siempre hay algunas que circulan rodeadas por un silencio sepulcral. Es que ningún lugar es perfecto.

En síntesis, vaya mi consejo a modo de moraleja: lo mejor que se puede hacer en Chañaral es irse. Pero antes, hay que escribir en el desierto con enormes piedras, que puedan verse desde el espacio: "este es el ejemplo más brutal de lo que jamás debería hacerse".

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Resultados de La Tomboleta Poética

En La Gran Arcada todos ganan, salvo quienes no les da la perso para aventurarse en un juego. A pesar de que sólo dos personas lanzaron la tomboleta, nos sentimos muy afortunados. Son dos chiquillas muy simpáticas y con un tremendo sentido "granarcadiano". Una ya nos colaboró con un relato para esta edición y a la otra nos gustaría mucho conocerla y reclutarla en LGA.

Técnicamente, la ganadora es lady initials B.B. que obtuvo cinco puntos buenos, y La Reina de las Máquinas obtuvo cuatro puntos buenos. Fue un fallo fotográfico. En un extraordinario esfuerzo de producción, hemos decidido ¡PREMIARLAS A LAS DOS! con la once basada en pilseners.

¡Un aplauso por favor para LGA que premia a sus lectores!

Las Respuestas:

Poema 1
" No existe en este mundo algo más hermoso
Que estar contigo,
Sentir latir tu corazón junto a mi mejilla.
Te amo tanto, que cuando estás ausente,
No encuentro solución para mi respiración"


El autor es Iván Luis Zamorano, futbolista analfabeto forrado en plata, que hoy está dedicado a hacerle promoción a las micros. El fragmento es parte de un poema que le escribió a una novia, la que haciendo gala de un gran sentido lírico, lo mandó a la chucha.

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Poema 2
"¡Huyan de las baratas niños lindos!
Esta barata tiene piernas
¡Súbanse niños a los guindos!
Esta barata come carnes tiernas.
Corrieron tanto que enfermaron de hernia,
Comieron tantas guindas que los trataron de indios. "


El autor es Armando Uribe Arce, o ArUrAr como le gusta que lo llamen. Es uno de mis poetas predilectos. El poema está inspirado en uno de los collages de Cecilia Echeverría, su mujer, titulado "Barata". Lo escribió mientras esperaba que escanearan el mencionado collage, sentado en un patio donde había guindos.
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Poema 3
" El tedio camina junto a mí como un perro.
No logro deshacerme de él.
Ni él de mí.
Amor mío, lejana entelequia
Me niego a conjeturar tu muerte
Cuando te vea yerta e inalcanzable
Me echaré a tus pies como ese perro.
Y si pretendiera ir aún más allá
En la podredumbre de tu voluptuosidad
¿Lograría amarte entre los gusanos
que emergen de tus abismos y la carroña que aguarda expectante?
Absolutamente. "


Fue escrito por Casimiro Boamorte, inspirado en una muchacha tan bella que daban ganas de llorar al verla. A pesar de que, para arrancarla de su cabeza, la imaginó cagando, aspirando neoprén y hasta muerta, todo fue en vano. Hoy nuestro héroe no recuerda ni su nombre.
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Poema 4
"El sol posó su suave calor sobre la nieve complaciente, comenzó a disolverla entre arreboles reflejados en pequeños cristales, entonces ésta se iba derritiendo suave, extasiada y conforme. Mientras era bañada por aquel calor que había sentido tantas otras veces en distintas formas.
Pasó todo lo que tenía que pasar: el sol en su lento y seguro ascenso, cambió su forma, entro en ella, la hizo bullir, la moldeó y la elevó al cielo quitándole todo contenido; la nieve ya no era nieve, era algo lejano y voluble, esta envolvía los ases de luz y los hacia suyos, descomponiéndolos y pintándolos.
Completamente satisfecha, languideció, ocupó parte del sol y mientras éste se retiraba lentamente, ella se recostó sobre él, cubriéndolo, apoderándose de su calor, para volver a comenzar todo otra vez...
Desde las entrañas de la tierra al tálamo azul"
.

Este poema fue escrito por Luz Alvarado Laubscher, una chilota que estudia psicología en Temuco y es muy buena onda.
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Poema 4
"Sin consideración, sin piedad, sin vergüenza
Han construido grandes y altos muros en torno a mí.
Y ahora estoy sentado aquí, desesperando.
No pienso en nada más: este destino roe mi mente;
Pues tenía mucho que hacer afuera.
¿Y por qué no los vi cuando levantaban los muros?
Pero nunca escuché el ruido o sonido de los constructores.
Imperceptiblemente me encerraron, fuera del mundo. "


El autor es Constantinos Kavafis, de este poema se puede desprender el tremendo aislamiento que agobió a este inmenso poeta. Hombre sin amigos, nunca publicó un libro, prefería escoger a sus lectores, así y todo logró gozar de cierta popularidad.
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Poema 6
"Suelo hablar dormido y balbuceo un nombre.
Y sueño que soy el paralítico que camina
El ciego que ve
La ceniza que se reagrupa.
Por las mañanas sigo mascullando ese nombre
Pero ya voy convertido en un impulsor de doctrinas absurdas
Un cultor de habilidades inútiles
Que viaja de pie en el metro
Pensando q viaja en el tiempo
Que el tren son los punteros
Y que las estaciones son esos palos q señalan la hora
Una vez quise ser ventrílocuo, un mago
El árbol rojo caído que da inicio al bosque
Y seguí imaginando esos encuentros sin búsqueda
Y ensayé mil maneras de decir: hola, que tal, encantado
Hasta que todas las lunas cayeron con estrépito
Sobre los puentes que tendí entre abismos.
EL ALMA ES LIBRE
CUANDO EL CRÁNEO ESTALLA EN LA PIRA"


Este poema fue escrito por Casimiro Boamorte y es un homenaje a todos los que deben disfrazarse de personajes eficientes pero en el fondo son adolescentes irresponsables o adultos con algún grado de locura. Todos ellos mientras desarrollan sus obligaciones están pensando en como deshacerse de ellas. Hay un sutil guiño al acróbata del Zaratustra de Nietzche. Lo más rescatable es la frase final, que se refiere a los hindúes que incineran a sus muertos a orillas del Ganges. Cuando se escucha la explosión del cráneo todos celebran porque representa que el alma recién es libre, para reencarnarse en algo, para irse al cielo, al infierno, a la chucha, no se.
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Poema 7
"La madre es el mamut
Desaparece en la noche del tiempo
Pero de noche aparece el mamut
Mujer de coitos, por ejemplo
Que emboca vulva al miembro
Y enarca la testuz…
TÚ, TÚ, TÚ, TÚ. "


Otra vez el genial ArUrAr. Poema de exquisita aliteración y desprecio absoluto por la floritura. Este poema en su versión original está complementado con un epígrafe de un poema de Neruda llamado material nupcial, del Residencia en la Tierra: "su sexo de pestañas nocturnas parpadea".

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Encuadres

...sólo un ojo que busca los elementos tangibles y no los juzga sino que los expone fríamente. Arqueología del facsímil y por lo mismo arqueología de la fotocopiadora.
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Chicas malas, chicas buenas. Todo asunto de faldas termina irrevocablemente en unos tragos, obviamente sin la mujer que los provoca. Toda ella reducida al objeto, finalmente, de una discusión muy política. Una discusión de cómo deben ser las historias; acerca de un orden del discurso; quiénes los sujetos, los objetos, los móviles y la exacta cronología de un devenir. Selección y exclusión.

  1. Dos sujetos, uno frente al otro, beben whisky en un bar. Ambos con los ojos extraviados –no se piense aún en los efectos del alcohol–. Uno luce un ojo inflamado, el otro aún aprisiona un pañuelo contra su nariz de sangre menguante. Brindan por el desastre: todo lo que empieza como comedia termina como tragedia, parodia uno. El asunto ya no tiene nombre de mujer, se trata más bien de un pleito de territorialidad. ¿Quién ocupó más? Las comparaciones son inevitables, y en cada una se laceran los recuerdos. Buitres después de la batalla, las palabras corrompen las pocas ruinas y en el último trago ya los dos sujetos vuelven a ser amigos, convencidos de que no ha quedado nada en la memoria del otro que pueda ser propio. Ahora el territorio es común; un sitio de paz frecuentado solo para confirmar una negación.

  2. Un correo electrónico. L ha enviado su versión literaria de los hechos. Amigos en entredicho, una cabellera larga y oscura. Bichas, esclavas de los caprichos de su vulva. Delicada pero procazmente, L se ha despedido de una de ellas, no sin olvidar el detalle de adjuntar copia a P. Evidente, el asunto es entre ellos. Un gesto de notable elegancia. A lo Carver. La historia soterrada se transparenta en cada espacio del interlineado de un texto, digámoslo, clasificable dentro de las reseñas literarias.

  3. Las chicas, buenas o malas entran en escena, puede ser el bar; las faldas y las cabelleras claras y oscuras como implementos de utilería, a veces decoran el cuadro, otras lo completan y, solo muy ocasionalmente, sugieren el punto de fuga del encuadre.

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DÉJENLO TODO, NUEVAMENTE


Primer manifiesto infrarrealista

"Hasta los confines del sistema solar hay cuatro horas-luz; hasta la estrella más cercana, cuatro años-luz. Un desmedido océano de vacío. Pero ¿estamos realmente seguros de que sólo haya un vacío? Únicamente sabemos que en este espacio no hay estrellas luminosas; de existir, ¿serían visibles? ¿Y si existiesen cuerpos no luminosos u oscuros? ¿No podría suceder en los mapas celestes, al igual que en los de la tierra, que estén indicadas las estrellas-ciudades y omitidas las estrellas-pueblos?"

-Escritores soviéticos de ciencia ficción arañándose el rostro a medianoche.

-Los infrasoles (Drummond diría los alegres muchachos proletarios).

-Peguero y Boris solitarios en un cuarto lumpen presintiendo a la maravilla detrás de la puerta.

-Free Money



*

¿Quién ha atravesado la ciudad y por única música sólo ha tenido los silbidos de sus semejantes, sus propias palabras de asombro y rabia?

El tipo hermoso que no sabía
que el orgasmo de las chavas es clitoral

(Busquen, no solamente en los museos hay mierda) (Un proceso de museificación individual) (Certeza de que todo está nombrado, develado) (Miedo a descubrir) (Miedo a los desequilibrios no previstos).



*



Nuestros parientes más cercanos:

los francotiradores, los llaneros solitarios que asolan los cafés de chinos de latinoamérica, los destazados en supermarkets, en sus tremendas disyuntivas individuo-colectividad; la impotencia de la acción y la búsqueda (a niveles individuales o bien enfangados en contradicciones estéticas) de la acción poética.

*

Pequeñitas estrellas luminosas guiñándonos eternamente un ojo desde un lugar del universo llamado Los laberintos.

-Dancing-Club de la miseria.

-Pepito Tequila sollozando su amor por Lisa Underground.

-Chúpaselo, chúpatelo, chupémoselo.

-Y el Horror



*

Cortinas de agua, cemento o lata, separan una maquinaria cultural, a la que lo mismo le da servir de conciencia o culo de la clase dominante, de un acontecer cultural vivo, fregado, en constante muerte y nacimiento, ignorante de gran parte de la historia y las bellas artes (creador cotidiano de su loquísima istoria y de su alucinante vellas hartes), cuerpo que por lo pronto experimenta en sí mismo sensaciones nuevas, producto de una época en que nos acercamos a 200 kph. al cagadero o a la revolución.

"Nuevas formas, raras formas", como decía entre curioso y risueño el viejo Bertolt.




*

Las sensaciones no surgen de la nada (obviedad de obviedades), sino de la realidad condicionada, de mil maneras, a un constante fluir.

-Realidad múltiple, nos mareas!

Así, es posible que por una parte se nazca y por otra estemos en las primeras butacas de los últimos coletazos. Formas de vida y formas de muerte se pasean cotidianamente por la retina. Su choque constante da vida a las formas infrarrealistas: EL OJO DE LA TRANSICIÓN




*



Metan a toda la ciudad al manicomio. Dulce hermana, aullidos de tanque, canciones hermafroditas, desiertos de diamante, sólo viviremos una vez y las visiones cada día más gruesas y resbalosas. Dulce hermana, aventones para Monte Albán. Apriétense los cinturones porque se riegan los cadáveres. Una movida de menos.




*

¿Y la buena cultura burguesa? ¿Y la academia y los incendiarios? ¿y las vanguardias y sus retaguardias? ¿Y ciertas concepciones del amor, el buen paisaje, la Colt precisa y multinacional?

Como me dijo Saint-Just en un sueño que tuve hace tiempo: Hasta las cabezas de los aristócratas nos pueden servir de armas.




*

-Una buena parte del mundo va naciendo y otra buena parte muriendo, y todos sabemos que todos tenemos que vivir o todos morir: en esto no hay término medio.

Chirico dice: es necesario que el pensamiento se aleje de todo lo que se llama lógica y buen sentido, que se aleje de todas las trabas humanas de modo tal que las cosas le aparezcan bajo un nuevo aspecto, como iluminadas por una constelación aparecida por primera vez. Los infrarrealistas dicen: Vamos a meternos de cabeza en todas las trabas humanas, de modo tal que las cosas empiecen a moverse dentro de uno mismo, una visión alucinante del hombre.

-La Constelación del Bello Pájaro.

-Los infrarrealistas proponen al mundo el indigenismo: un indio loco y tímido.

-Un nuevo lirismo, que en América Latina comienza a crecer, a sustentarse en modos que no dejan de maravillarnos. La entrada en materia es ya la entrada en aventura: el poema como un viaje y el poeta como un héroe develador de héroes. La ternura como un ejercicio de velocidad. Respiración y calor. La experiencia disparada, estructuras que se van devorando a sí mismas, contradicciones locas.

Si el poeta está inmiscuido, el lector tendrá que inmiscuirse.





"libros eróticos sin ortografía"




*

Nos anteceden las MIL VANGUARDIAS DESCUARTIZADAS EN LOS SESENTAS

Las 99 flores abiertas como una cabeza abierta

Las matanzas, los nuevos campos de concentración

Los Blancos ríos subterráneos, los vientos violetas

Son tiempos duros para la poesía, dicen algunos, tomando té, escuchando música en sus departamentos, hablando (escuchando) a los viejos maestros. Son tiempos duros para el hombre, decimos nosotros, volviendo a las barricadas después de una jornada llena de mierda y gases lacrimógenos, descubriendo / creando música hasta en los departamentos, mirando largamente los cementerios-que-se-expanden, donde toman desesperadamente una taza de té o se emborrachan de pura rabia o inercia los viejos maestros.

Nos antecede HORA ZERO

((Cría zambos y te picarán los callos))

Aún estamos en la era cuaternaria. ¿Aún estamos en la era cuaternaria?

Pepito Tequila besa los pezones fosforescentes de Lisa Underground y la ve alejarse por una playa en donde brotan pirámides negras.




*

Repito:

El poeta como héroe develador de héroes, como el árbol rojo caído que anuncia el principio del bosque.

-Los intentos de una ética-estética consecuente están empedrados de traiciones o sobrevivencias patéticas.

-Y es que el individuo podrá andar mil kilómetros pero a la larga el camino se lo come.

-Nuestra ética es la Revolución, nuestra estética la Vida: una-sola-cosa.




*



Los burgueses y los pequeños burgueses se la pasan en fiesta. Todos los fines de semana tienen una. El proletariado no tiene fiesta. Sólo funerales con ritmo. Eso va a cambiar. Los explotados tendrán una gran fiesta. Memoria y guillotinas. Intuirla, actuarla ciertas noches, inventarle aristas y rincones húmedos, es como acariciar los ojos ácidos del nuevo espíritu.




*



Desplazamiento del poema a través de las estaciones de los motines: la poesía produciendo poetas produciendo poemas produciendo poesía. No un callejón eléctrico / el poeta con los brazos separados del cuerpo / el poema desplazándose lentamente de su Visión a su Revolución. El callejón es un punto múltiple. “Vamos a inventar para descubrir su contradicción, sus formas invisibles de negarse, hasta aclararlo”. Desplazamiento del acto de escribir por zonas nada propicias para el acto de escribir.

¡Rimbaud, vuelve a casa!

Subvertir la realidad cotidiana de la poesía actual. Los encadenamientos que conducen a una realidad circular del poema. Una buena referencia: el loco Kurt Schwitters. Lanke trr gll, o, upa kupa arggg, devienen en línea oficial, investigadores fonéticos codificando el aullido. Los puentes del Noba Express son anti-codificantes: déjenlo que grite, déjenlo que grite (por favor no vayan a sacar un lápiz ni un papelito, ni lo graben, si quieren participar griten también), así que déjenlo que grite, a ver qué cara pone cuando acabe, a qué otra cosa increíble pasamos.

Nuestros puentes hacia las estaciones ignoradas. El poema interrelacionando realidad e irrealidad


*



Convulsivamente



*



¿Qué le puedo pedir a la actual pintura latinoamericana? ¿Qué le puedo pedir al teatro?

Más revelador y plástico es pararse en un parque demolido por el smog y ver a la gente cruzar en grupos (que se comprimen y se expanden) las avenidas, cuando tanto a los automovilistas como a los peatones les urge llegar a sus covachas, y es la hora en que los asesinos salen y las víctimas los siguen.

¿Realmente qué historias me cuentan los pintores?

El vacío interesante, la forma y el color fijos, en el mejor de los casos la parodia del movimiento. Lienzos que sólo servirán de anuncios luminosos en las salas de los ingenieros y médicos que coleccionan.

El pintor se acomoda en una sociedad que cada día es más "pintor" que él mismo, y ahí es donde se encuentra desarmado y se inscribe de payaso.

Si un cuadro de X es encontrado en alguna calle por Mara, ese cuadro adquiere categoría de cosa divertida y comunicante; es un salón es tan decorativo como los sillones de fierro del jardín del burgués / ¿cuestión de retina? / sí y no / pero mejor sería encontrar ( y por un tiempo sistematizar azarosamente) el factor detonante, clasista, cien por ciento propositivo de la obra, en yuxtaposición a los valores de "obra" que la están precediendo y condicionando.

-El pintor deja el estudio y CUALQUIER statu quo y se mete de cabeza en la maravilla / o se pone a jugar ajedrez como Duchamp / Una pintura didáctica para la misma pintura / Y una pintura de la pobreza, gratis o bastante barata, inacabada, de participación, de cuestionamiento en la participación, de extensiones físicas y espirituales ilimitadas.

La mejor pintura de América Latina es la que aún se hace a niveles inconscientes, el juego, la fiesta, el experimento que nos da una real visión de lo que somos y nos abre a lo que podemos será la mejor pintura de América Latina es la que pintamos con verdes y rojos y azules sobre nuestros rostros, para reconocernos en la creación incesante de la tribu.



*



Prueben a dejarlo todo diariamente.

Que los arquitectos dejen de construir escenarios hacia dentro y que abran las manos (o que las empuñen, depende del lugar) hacia ese espacio de afuera. Un muro y un techo adquieren utilidad cuando no sólo sirven para dormir o evitar lluvias sino cuando establecen, a partir, por ejemplo, del acto cotidiano del sueño, puentes conscientes entre el hombre y sus creaciones, o la imposibilidad momentánea de éstas.

Para la arquitectura y la escultura los infrarrealistas partimos de dos puntos: la barricada y el lecho.



*



La verdadera imaginación es aquella que dinamita, elucida, inyecta microbios esmeraldas en otras imaginaciones. En poesía y en lo que sea, la entrada en materia tiene que ser ya la entrada en aventura. Crear las herramientas para la subversión cotidiana. Las estaciones subjetivas del ser humano, con sus bellos árboles gigantescos y obscenos, como laboratorios de experimentación. Fijar, entrever situaciones paralelas y tan desgarradoras como un gran arañazo en el pecho, en el rostro. Analogía sin fin de los gestos. Son tantos que cuando aparecen los nuevos ni nos damos cuenta, aunque los estamos haciendo / mirando frente a un espejo. Noches de tormenta. La percepción se abre mediante una ética-estética llevada hasta lo último.




*



Las galaxias del amor están apareciendo en la palma de nuestras manos.

-Poetas, suéltense las trenzas (si tienen)

-Quemen sus porquerías y empiecen a amar hasta que lleguen a los poemas incalculables

-No queremos pinturas cinéticas, sino enormes atardeceres cinéticos

-Caballos corriendo a 500 kilómetros por hora

-Ardillas de fuego saltando por árboles de fuego

-Una apuesta para ver quién pestañea primero, entre el nervio y la pastilla somnífera



*



El riesgo siempre está en otra parte. El verdadero poeta es el que siempre está abandonándose. Nunca demasiado tiempo en un mismo lugar, como los guerrilleros, como los ovnis, como los ojos blancos de los prisioneros a cadena perpetua.

*

Fusión y explosión de dos orillas: la creación como un graffiti resuelto y abierto por un niño loco.
Nada mecánico. Las escalas del asombro. Alguien, tal vez el Bosco, rompe el acuario del amor. Dinero gratis. Dulce hermana. Visiones livianas como cadáveres. Little boys tasajeando de besos a diciembre.

*

A las dos de la mañana, después de haber estado en casa de Mara, escuchamos (Mario Santiago y algunos de nosotros) risas que salían del penthouse de un edificio de 9 pisos. No paraban, se reían y se reían mientras nosotros abajo nos dormíamos apoyados en varias casetas telefónicas. Llegó un momento en que sólo Mario seguía prestando atención a las risas (el penthouse es un bar gay o algo parecido y Darío Galicia nos había contado que siempre está vigilado por policías). Nosotros hacíamos llamadas telefónicas pero las monedas se hacían de agua. Las risas continuaban. Después de que nos fuimos de esa colonia Mario me contó que realmente nadie se había reído, eran risas grabadas y allá arriba, en el penthouse, un grupo reducido, o quizás un solo homosexual, había escuchado en silencio su disco y nos lo había hecho escuchar.

-La muerte del cisne, el último canto del cisne, el último canto del cisne negro, NO ESTÁN en el Bolshoi sino en el dolor y la belleza insoportables de las calles.

-Un arcoiris que principia en un cine de mala muerte y que termina en una fábrica en huelga.

-Que la amnesia nunca nos bese en la boca. Que nunca nos bese.

-Soñábamos con utopía y nos despertamos gritando.

-Un pobre vaquero solitario que regresa a su casa, que es la maravilla.



*



Hacer aparecer las nuevas sensaciones -Subvertir la cotidianeidad



O.K.




DÉJENLO TODO, NUEVAMENTE
LÁNCENSE A LOS CAMINOS



Roberto Bolaño, México,
1976

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Historia de un poema que nació muerto

Era el verano del 2005. Estaba acampando en Caburga solo, atormentado por un amor absurdo y pensando seriamente en lanzarme al cráter del volcán, o tirarme al lago con un balón de gas amarrado al cuello. De pronto, en el sueño recibí un salvavidas. Experimenté una epifanía. Todo ser que padece inquietudes poéticas, sobre todo los mediocres, los espíritus disipados que soñamos con vivir como escritores pero no escribimos nada, anhelamos esa revelación, esa idea que aflora y nos es dictada al oído como si fuera un evangelio. A mí me ocurrió. Una noche soñé con una bestia magnífica, un cisne negro, y volví a soñar tres noches con él y me largué a escribir excitado por una idea que había emergido íntegra desde mi subconsciente, ergo no podía ser de nadie más. Era única.

Cuando volví a la civilización, lo primero que hice fue indagar sobre mi fantástica criatura, y claro, la realidad me enrostró mi infinita ignorancia. Existen los cisnes negros. En Nueva Zelanda son casi una plaga. Hay 50 poemas y relatos titulados "el cisne negro", además de una compañía de danza brasilera. Incluso hay una película con ese nombre, se trata de piratas y es un clásico.

Bueno, de ese aparente síntoma de genialidad quedaron poemas, cuentos y otras tonterías, he aquí una.

Los Huerfanitos
(fragmentado con cut up)


Brinden conmigo, fantasmas, maniquíes,
Ceniza de poetas muertos, voz de la noche
Por la desolación que nutrió la semblanza
Por el exceso que jamás atenuó el tormento
Por la maldita insularidad de los huérfanos de luz

Prevengo al mundo de mi desmesura,
¡Habitantes del núcleo sulfúrico, volved a vuestros sepulcros,
Os suplico piedad, no me culpéis por no temer
A vuestra osadía y anhelo ya muerto!
Soy zurdo, mis escritos los inspira el demonio,
Mi diestra obedece al buen Dios
Quien no muestra mayor destreza en mí.



Evoco las crónicas de un viaje desgarrador
La estéril búsqueda de un prodigio en delirio
El Cisne Negro, milagro de Satán, ángel caído
Alucinación apócrifa, de hábitos nocturnos
Altazor y Maldoror a sus pies suplicaron olvido
Concebido en un burdel y parido en un pesebre
Por las noches yo le soñé
Desgajando miembros,
Como pétalos de gardenia.

Despegué en su búsqueda
Enarbolando gallardetes de muerte
Cual fuego de artificio
En una noche de tristeza y bruma
MUERTE, MUERTE, MUERTE...
Blasfemé hasta desgarrar mis comisuras
¿Pirotecnia o luciérnaga ebria?
¡Nada de eso!
Solo la víspera de unos días sin Sol.

Deambulé por el Cosmos
Expugnando feudos fantasmas
Proclamándome Señor de una tierra que me aborrece.
Sin eje ni órbita periódica,
Rebotando de gravedad en gravedad
Me extravié en todos los desiertos
Para emerger en la certeza del propio erial.

Me travesti del funámbulo nietzchiano
Y remonté el Gólgota pero olvidé mi cruz.
Cubrí mi cuerpo de tatuajes incomprensibles,
666 estrellas de David en el torso
Lunas menguantes en los pómulos
El atuendo sacro que consagra
La vida a su madre la muerte.
Sacro como la hez del más sublime poeta
El remedo ecléctico de todas las liturgias del universo.
Afuera un perro le ladra a una rueda
En la basílica gritan amén ante el más pueril estímulo
Me debato entre luz y penumbra
Apostasía y fe.


La revelación me asalta imprudente
Mientras lloriqueo en un cementerio sin muertos
Y a veces extraños dejan flores a mi puerta.

Fui peregrino de planetas extintos,
Confinado en la amarga locura
Navegando entre la lluvia negra
Montado en gatos alados, también negros.
El sol trazaba círculos sobre los planetas estáticos
Sobre las cabezas de los seres de ceniza
Bautizados con el polvo
Del lecho de un río ya muerto
Redimiéndose en el ardiente recuerdo
De una gloria remota y ajena.
Padeciendo el eterno retorno de la maligna ascendencia
Factor de transfusiones aciagas, casta siniestra
El infortunio atávico que transluce la sangre
Que irriga el sublime rincón de la carne en crucifixión
Mientras de espaldas al mar y con los ojos cerrados
Lanzaba una moneda a las aguas
Asegurándome un siglo de miseria e infortunio.

Indagando entre manantiales y volcanes activos
Su rastro me guió a un cementerio de aves migratorias
Soplando tenuemente sobre la ceniza
Una pálida silueta afloró de tan débil anonimato
¡Eras tú, Luz! Praxis de la existencia de nada
Busco en tu regazo algún vestigio de un amor útil
En tu piel, manto sicalíptico,
Vagabundo entre precipicios y desiertos,
Catedrales en ruinas y bosques
Cementerio de criptas metálicas
Fractales de inefable color
Que se distinguen desde el espacio.
En tu ombligo náufrago entre dos abismos.
En tus ojos que jamás se extinguen
Como la peor interpretación de la nostalgia
Trazo en ellos hemisferios y trópicos mas aún me extravío
Entre los fragmentos de color que se expanden por tu pupila
Hasta disolverse en la nube láctea
¡Verme reflejado en la hermosura de tus heridas!
De ellas afloró el dolor que me dio la vida.

...

Animal de circo, de cabriolas sobreviví
En el mismo verso nací y morí
¿Cuántas espinas hay hoy en mi corona?
Las siluetas se contraen hasta abandonar su sombra
Convirtiéndose en un puño apretado
Y unos ojos ciegos que flotan el líquido amniótico
De vuelta al claustro ventral de una madre sustituta
Sea virgen o derechamente puta
No importa
La vida recobra el misterio
Y nos vuelve a parir sin líneas en las manos.

Los ciegos no discernimos
Si estamos despiertos o si aún dormimos
Hacemos nuestros sueños realidad
Porque nuestra realidad es la oscuridad.
Podemos distinguir sombras en la sombra
Créeme, el mal refulge en las tinieblas
Infierno y edén claman por luz, luz, más luz...

Por Casimiro Boamorte Chirimoyanovic

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Scofield y Patitucci en Chile

El festival de Jazz de Providencia es lo más entretenido que ocurre en Santiago durante el verano. En una fecha en la que permanecer en Santiago es insufrible, mucha gente visita la capital para disfrutar de excelente música. La calidad de los músicos es de primer nivel y este año no hubo fiascos como en la versión anterior con el flautista Griminelli que se subió al escenario con partitura a tocar puras leseras fomes.

El único reparo es que a los organizadores se pusieron codiciosos y subieron el precio de las entradas. Pero siempre está la opción de verlo desde la ribera norte del Mapocho, que en esos días se ve tan bonito que se parece al Támesis.

El último día del festival fuimos con el Hermanihui (personaje mítico) a ver a John Scofield y a John Patitucci. Teníamos listo el chal y el cocaví, el pack de heladas y los pitos (para estar más perceptivo), llegamos una hora antes que aparecieran. Fui avanzando entre la gente con la intención de detenerme cuando estuviera relativamente frente al escenario. De pronto nos topamos con una reja, ¿qué onda?, se nos acercó un tipo que muy amablemente nos explicó que para ingresar al "recinto" debíamos pagar una entrada. Oye, te volviste loco, allá al frente es con entrada, y no es como para confundirse, hasta hay un río entre allá y acá. Pero el tipo pensó que estaba bromeando y nos indicó dónde debíamos pagar la entrada. Técnicamente es exactamente lo mismo que hacen los flaites en los barrios bravos cuando arman barricadas y cobran peaje para poder pasar.

La entrada costaba 1500 pesos. Bueno -pensé- seguramente hay amplificación, de repente alguna pantalla, puede que resulte hasta más entretenido, pero NADA, sólo una galería repleta de gente que seguramente no distinguía entre Miles Davis y Ray Coniff. Ni loco iba a pagar por una ubicación tan precaria. Es casi cómo si hubiese ido caminando por fuera del Estadio Nacional y un hueón se acercara a cobrarme una gamba por haber escuchado gritar Goooool!.

Caminamos por alrededor de la reja con la intención de colarnos, pero en todo el perímetro había guardias enormes con cara de "por favor salta la reja pa’ agarrarte a patás en l’ocico". Todo mal, en todo caso no debía porqué sorprenderme, el alcalde de Providencia es ese nazi del Labbé, y si fuera por él, tendría un par de tanquetas y a un montón de milicos con la cara pintada y la bayoneta calada.

Nos fumamos un caño para pasar el mal rato y nos quedamos sentados fuera del sector "privilegiado". Teníamos una visión oblicua del escenario, pero se escuchaba igual. Había un montón de gente en la misma onda, pasándola bien pilsener en mano. De pronto nos percatamos que la reja estaba entreabierta y nos infiltramos con la técnica del "forastero concentrado": mano en el mentón, rostro pensativo y discutiendo sobre el calentamiento global o sobre qué libro es más fome, "Crítica a la razón pura", de Kant; o "El Leviatán", de Hobbes. Los guardias ni se acercaron. Seguramente el aura de sabiduría que irradiábamos los atemorizó.

Al final disfrutamos del recital en toda su plenitud, sentados en la galería casi vacía, extasiados con el virtuosismo de Scofield Trio. Y no nos importó el chicharreo constante del río ni que el escenario estuviese tan lejos. Total, es GRATIS.

Video Scofield en Santiago, enero de 2007



Por Casimiro Boamorte Chirimoyanovic

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Chico Trujillo, ¡sálvanos del reggaeton!

Son el alter ego de La Floripondio, y es el reflejo del lado más sereno y relajado del inconmensurable "Macha". Interpretan cumbias tradicionales más algunos boleros y ska originales. Buenas letras, harta emoción, fuerza y un vendaval de chacota.

Fueron los precursores de todo este revival que ha experimentando el trópico en nuestro país. Chico Trujillo se encargó de "estatizar" la cumbia, acelerando el ritmo, destemplando los bronces y añadiéndole actitud. A los recalcitrantes de siempre que aduciendo patriotismo esgrimen la cueca y todas esas coreografías fomes, les dijo: ¡Ríndanse, güeones!

Casi siempre andan de gira por Europa, allá rebautizan a la banda como "Arriba las Nalgas", pero siempre vuelven y lo mejor de todo es que tocan continuamente durante su estadía. Es fácil encontrárselos en tocatas y tributos a la cumbia con halo punk. Generalmente los telonea La Pato Gallina Saunmachín, una banda rebuena que resulta un excelente preámbulo, y otra harto más discreta: La Mano Ajena (he conocido a gente que se ha desmayado por sus canciones reiterativas y malas). Ver a Chico Trujillo en vivo es un excelente panorama. Alcanzan niveles insospechados de efervescencia y hueveo, suben al escenario con más gente que el "we are the world, we are the children" y todos tocando un sinfín de instrumentos que no se escuchan, o simplemente dando un inmenso jugo, pero qué importa, lo esencial es la actitud, y la cumbia.


Si usted aún no ha ido a una de sus tocatas, o si no le atrae mayormente porque usted es de gustos "sofisticados", lo respeto y le digo de todo corazón: "adiós, adiós que te vaya bien, que te pesque un paco, que te parta un rati y que te mate un tren".

Sus discos:
Chico Trujillo y la Sonora Imaginación
Fiesta de Reyes, en vivo en Berlín.
La Cumbia Chilombiana


DATO INÚTIL: ¿Saben por qué le dicen Macha? Porque cuando lo interrogaban en el colegio y como nunca sabía nada, se quedaba mirando al techo y sacaba la lengua para un lado, como las machas.

VideoClip "La Escoba" (Vivo)



Escucha "La Medallita"
boomp3.com

Escucha "Tus besos son" (Vivo)
boomp3.com


Escucha "Me convertiste en santo"
boomp3.com

Por Casimiro Boamorte Chirimoyanovic

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El Milagro del Vodka



Cuando uno es joven se da licencias que nadie se podría permitir. Es gracioso, a esa edad uno no puede tener licencia de nada, ni de conducir, ni de grado académico, ni de piloto... ¡con suerte la de enseñanza media! y sin embargo, estaba todo permitido, todas las puertas y corazones abiertos de par en par, todos los caminos, opciones... quizás lo único que manteníamos cerrados eran los ojos.

Sucedió en Valparaíso.

Un amigo recién “rehabilitado” había llegado de su reclusión involuntaria en tierras lejanas: había pasado 3 años en la campiña portuguesa, en un centro juvenil lejos del cemento, la gente, el ruido, la televisión y todo lo que pudiera recordarle las drogas. Fue un verdadero lavado de cerebro, me comentó a su llegada.

Pensé que nunca más me llamaría: el día antes de tomar el avión a Portugal salimos con amigos y llegó a su casa colgando como un trapo entre los hombros de dos colegas, raspando la punta de los zapatos, cabeza gacha tambaleándose al ritmo del esfuerzo de los compañeros de juerga por soportar el peso de su cuerpo rebosante de alcohol, hasta el tope, hasta que doliera, hasta que dejara de doler.

Eran las seis de la mañana, la misma hora en que él debía estar en el aeropuerto. Su madre, gestora del viaje que todos creímos sin retorno, me gritó: ¡Te maldigo a ti y a tus hijos, ojalá te salga un hijo como éste para que sepas lo que se sufre! Ufff... qué despedida.

Pasaron los días con la velocidad del tiempo perdido. Un día contesté el teléfono y era él, había vuelto de su tratamiento. Juntémonos. Estaba bien peinado, primer síntoma que me indicó que Rafanás era ahora un hombre sin vicios, un chico bueno y sano como yogurt pasteurizado recién salido de la lechería. ¿Vamos al cine? Noooo, ¡vamos a tomarnos un copete! Pero... ¿no estabas rehabilitado? Entonces me contó su historia.

Le enseñaron a hacer pan, carpintería y otras tareas manuales, mucha lectura, charlas, orientación... trabajo comunitario. NO a las drogas. NO al tabaco. NO a la marihuana. NO al alcohol. Ardua labor de los monitores para convencerlo de que eso es malo, la perdición del ser humano, lo peor, la negación de sus capacidades, el desperdicio de su vida. Y que aún es tiempo de recuperarla.

En dos años, llegó a ser monitor de otros drogadictos. Ex-drogadictos. Un día lo mandaron a cortar el pasto. Se jaló la bencina de la cortadora. Con otros internos suizos, españoles y holandeses probó la heroína. ¡Es lo mejor!, me dijo con los ojos desorbitados. Bueno, vamos a tomarnos un copete.

Se había traído a dos amigos igual de “rehabilitados”: Paul, un sueco y Delphine, una francesa. Quizás qué les habló de Chile. No hablaban ni una pizca de español pero sus padres tenían mucho dinero y los querían lejos. Bien lejos. El fin del mundo era el sitio ideal.

Vivían los tres en un departamento que habían arrendado en Los 3 Antonios. Los hueones pagan, yo soy el anfitrión y el guía turístico, reía Rafanás con un ojo a medio cerrar. Dos semanas después fui a conocer su casa.

Llegué no muy tarde con una amiga, tipo 10 de la noche. La puerta estaba abierta, las cortinas cerradas, parecía no haber nadie... sólo botellas de tequila, ¡muchas!, tiradas en el piso entre pedazos de limón masticado. Olor a borrachera en el ambiente, hediondo y sucio. ¡Holaaaa!... sin respuesta.

Cruzamos el living y llegamos de inmediato a la cocina: más botellas de tequila, limones estrujados y Rafanás como muerto boca arriba en un sofá. Comenzó a vomitar y a ahogarse en su propia náusea. La polera de AC/DC que llevaba puesta parecía ser una extraña coincidencia, como si quisiera rendir honor a Bonn Scott. Imposible despertarlo. A duras penas pudimos mover la mole de su cuerpo para que no se tragara de nuevo todo el tequila que llevaba dentro.

Mi amiga no se podía convencer de que no había carrete, mejor dicho, que ya había terminado. Subimos la escalera. No alcanzamos a llegar al segundo piso cuando oímos gemidos: una puerta entreabierta dejaba ver una pareja con las piernas entrelazadas. Supongo que la de arriba era Delphine. Mucho gusto. Nos fuimos.

La siguiente vez que nos vimos le conté a Rafanás de su cuasi muerte de rock star. Lejos de asustarse le hizo gracia, se reía con ojos brillantes y hasta parecía estar orgulloso. Me invitó a Valparaíso. Delphine, aburrida de los excesos de Paul y de su anfitrión criollo, había decidido irse a vivir al Puerto.

Partimos ese mismo fin de semana. Antes de tomar el bus, pasamos a una farmacia: tengo que comprar una jeringa, me dijo. La farmacéutica dijo que no había de las más chicas. Rafanás me miró con una expresión mezcla de dolor y resignación. Ya, igual... la llevo.

Cuando llegamos a Valparaíso Rafanás estaba entusiasmado. Tanto tiempo que no iba por esos lados. Nos topamos con un cine y se le ocurrió entrar. Me convenció de ver una película de título para nada sugente, algo así como Corazón de Dragón o Dragón Rojo.... qué más da, era pésima. Al salir del cine ya era tarde. Tomamos la micro a casa de Delphine.

Había arrendado una casa amplia, bella y luminosa con vista al mar en lo alto de un cerro. Vivía con su pololo, apenas hablaba castellano pero era muy simpática. Había encontrado trabajo en una discoteque. Era barwoman. Ya se preparaba para salir: tacos, peto plateado de lentejuelas y sus mechas rubias desordenadas amarradas en un moño sobre su cabeza, bien pintada. Vayan a verme, dijo con su acento francés y nos dejó un talonario de vales por copete gratis.

Llegamos pasada la medianoche. Era en la plaza de Valparaíso, en un lugar que antes había sido teatro. La música era penca, puro punchi-punchi. Minas -¿o eran hombres que parecían minas?- con trajes estrafalarios, pelucas fosforescentes y zapatos con terraplén, bailaban frenéticamente sobre unas plataformas. Lleno de gente. Qué lata. Pero ahí estaba el bar... y Delphine tras la barra, con otras niñas con cara de trasnoche, atendiendo a los sedientos.

Los vales servían para cognac, gin o vodka. Vodka, dijo Rafanás y le seguí la cueca. Delphine nos sirvió un generoso vaso largo lleno de vodka hasta el tope, y la bebida al lado. Había que sorber unos buenos tragos de puritano antes de poder echarle bebida. El otro, ahora con jugo de naranja, gracias Delphine. Otro... esta vez con jugo de piña, ¿cómo quedará?, gracias Delphine. Probemos con tónica. Otro y otro más con agua tónica, muchos vasos de vodka llenos hasta arriba, hasta que los vales se acabaron y Delphine simplemente nos servía sin que le dijéramos nada, cuando nadie la miraba.

No sé qué pasó pero Rafanás no estaba. No sé qué pasó, quedé sola y al parecer salí de la discoteque... tengo imágenes sueltas, como un álbum incompleto. En una de las láminas que quedaron estampadas en mi memoria, aparezco yo caminando frente al mar. Luego en calles oscuras. Otra es de la subida Ecuador, parece que trataba de comunicarme con alguien. ¿Me puse a llorar?, no sé. ¿Habré hecho escándalo?, probablemente.

Tengo otra foto borrosa de la cara de una mina que algo me decía, estaba en un bar. Algo me pasaba, creo que me sentía mal, ¿me estaba ahogando?... no podría decirlo, es una historia con muchos eslabones perdidos, casi todos. Creo que reaccioné cuando vi a los pacos frente a mí.

De eso sí que me acuerdo. A pesar de mi estado etílico, ver dos gorras verdes coronando caras de perro me hizo despertar, o al menos intentar parecer menos borracha. Habían llegado en la zapatilla, tenía la baliza encendida. Directo a mí. ¡Qué habré hecho? Nunca lo sabré. Me hacían preguntas, me olieron la boca. El tufo. Entonces fui testigo del milagro del vodka: los pacos me tomaron fuertemente del brazo y me subieron... ¡a una ambulancia!

Me acostaron en una camilla y me recosté, la cabeza me daba vueltas como un carrusel desbocado; cada caballo era una idea que trataba de hilar: ¿a qué hora llegó la ambulancia?, ¿qué pasó?, ¡qué maravilla es ésta del vodka, que no te deja olor a copete!

Hospital Van Buren. Debo haber dormido harto y profundamente, no recuerdo que me hayan bajado de la ambulancia. Cuando desperté, estaba sola, tendida en una camilla en una sala blanca. Me levanté con dificultad y salí. Había una enfermera. ¿Se siente bien?, me preguntó. Eso creo, ¿qué hora es?, le respondí. La una y media de la tarde. ¿Qué me pasó?, le pregunté. No sabemos, usted nunca despertó y no sabíamos si se cayó, si se pegó... la revisamos pero no le encontramos nada. Ah, gracias.

El sol afuera derretía mis ojos y convertía mis párpados en chicle. Durante horas busqué en vano la casa de Delphine, allá estaba mi mochila. Quedaba en la punta de un cerro, ¿pero cuál de todos! Subí y bajé casi todos los cerros de Valparaíso, pudiendo apenas sostener mi cabeza sobre el cuello, con ese tremendo hachazo partiéndome el cráneo.

¡Por fin! al final de un cerro estaba la casa que buscaba. Eran casi las seis de la tarde. El pololo de Delphine me abrió la puerta después de haber golpeado largo rato. Ella dormía. Rafanás no había llegado. Me eché a dormir en una cama.

Hola. Me costó despertarte, me dijo Rafanás. Ya era de noche. ¿Dónde te metiste?, ¿qué pasó?, le pregunté todavía dormida. No sé... desperté caminando.

Desde entonces no soporto el agua tónica.

Por Malva Marina Criacuervos

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Chivolito, del luto a la fiesta

Hace varios meses leí una buena historia que salió en una revista colombiana. Trataba de un personaje un tanto mítico, pero más real que surreal: Chivolito, un viejo que pasa sus días contando chistes y tirando la talla en los velorios de su pueblo. Los dolientes -que lloran de risa por sus gracias- le ofrecen todo tipo de licores y brebajes para que la cosa vaya tomando calor y color.

Chivolito se va a su casa cuando el gallo ya está ronco de tanto cantar. Unas horas después se le puede ver, nuevamente, en su búsqueda frenética por encontrar a algún finado, porque sin muerto no hay plata.

'Chivo' la lleva... incluso una patota de 'paisas' lo sigue donde vaya. Ellos son el fanclab, sus admiradores incondicionales.

Su trabajo no es fácil. Se dedica a hacer reír a los tristes cuando el muerto aún está tibio y rosadito en el cajón. Es exactamente lo contrario a lo que hacían en Chile las lloronas, mujeres especialmente contratadas -sobre todo en el campo- para llorar y lamentarse por muertos a los que no le sabían ni el nombre.

Chivolito vive en Soledad. Así se llama el pueblo. Un lugar algo perdido en el mundo que se ubica a mil kilómetros de Bogotá. Hace algunos años a 'Chivo' se le murió la hija y un poco antes lo había dejado la esposa. El pobre bufón se quedó sin show y, paradójicamente, en 'soledad', sin plata, sin perro y rezando cada noche para que algún muertito apareciera por la mañana.

Cuando hace su entrada triunfal a los velorios, a eso de las ocho de la noche, todos los presentes quedan atentos a lo que pasará después. Él - muy cortés- se acerca al cajón, mira al difunto con respeto, se sienta a un costado y con el rostro desconsolado reflexiona en silencio. Luego se dirige hacia algún lugar "ideal" para comenzar su show. Ahí es cuando el luto se convierte en algarabía.

Poco a poco Chivolito comienza a calentar los motores. Parte contando chistes suaves y cortos, para luego lanzarse con toda su artillería. Jamás se agota su repertorio. Pasan horas de risas desatadas. Ahora los que más le duele a los dolientes es el estómago, por la contracción muscular de las carcajadas.

A esas alturas del partido, las viudas ríen sin parar y la fiesta promete subir de tono conforme avanza la madrugada. Licor a destajo, palmaditas en la espalda y aplausos, todo mezclado con un ambiente de realismo mágico que emborracha a Chivolito y a los presentes.

Cuando termina su presentación, pasea graciosamente un sombrero delante de los espectadores para que depositen alguna moneda.

Siempre se encuentra con gente conocida, ya que los vagabundos del pueblo lo siguen de un lugar a otro y son ellos quienes le piden que cuente los chistes clásicos, como el del "man que tenía dos próstatas", o el del "viagra pediátrico".

Hasta hace poco, Chivolito tenía la cuenta exacta de cuántos velorios había enfiestado, eran casi mil. Hoy ya la perdió. Es que también el pobre ya está viejo. Tiene 78 años, lleva 50 en el negocio de la muerte y hace algún tiempo comenzó a sentir los achaques de su edad. Le duele todo y se recontraqueja por todo. Parece que se nos acerca al cajón. ¿Cómo será el velorio del Chivo? ¿Alguien contará chistes en su honor?

Por Gariona

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Old Boy: Venganza y crueldad Made in Corea

Old Boy es una historia de venganza y obsesiones cuyo único tránsito hacia la redención es a través de la crueldad y la violencia excesiva. El director, el coreano Park Chan-wook., logra concatenar con feroz sutileza estos factores haciendo que parezcan necesarios, imprescindibles. Tiene la gracia de mantenernos expectantes con un argumento archiconocido, pero con un prisma que no tiene nada de convencional.

La trama es sólida, la fotografía muy atractiva, el soundtrack preciso, y un sarcasmo brutal que nos hace reír frente a las terribles desgracias que le ocurren al protagonista, pero que no afecta en nada la crudeza de la historia.

Una noche, a Oh Dae Su lo secuestran fuera de una cabina telefónica. Sus captores lo confinan durante los siguientes quince años en una especie de celda-habitación sólo acompañado de un televisor en el que se va informando de todo lo que se está perdiendo por estar encerrado. Durante el cautiverio su mujer es asesinada, su hija desaparece, y todo esto ocurre sin que Oh Dae Su tenga la menor idea de por qué. Trata de descubrir quien puede desearle tanto mal, comienza a escribir un registro de cada una de sus malas acciones, pero ninguna calza con la gravedad que debe inspirar un castigo tan severo. Poco a poco Oh Dae Su va acostumbrándose a su realidad y comienza a ejercitarse física y mentalmente para la venganza. Hasta que un día, sin ningún motivo, tal como cuando lo capturaron, es liberado en la azotea de un edificio. Ahora comienza la otra parte del juego, descubrir por qué fue encarcelado. Claro que quien lo hizo -que me da la impresión le tenía un poquito de mala- le ha preparado algunas sorpresitas.

Algunas escenas pueden resultar algo brutales, como cuando se come los calamares vivos, las amputaciones y automutilaciones o la sorpresita final (¡aguas, aguas!), pero están muy lejos de ser excesos gratuitos. Aparecen como el cenit de escenas que no podrían concluir de otra manera.

La interpretación de Choi min-sik como Oh Dae Su es increíble. Gran mérito de lo que es este film reside en la facultad interpretativa de este tipo. Resulta tan convincente que estoy seguro que realmente se volvió loco.


Old Boy tiene mucho de Kill Bill de Tarantino, o quizás es al revés, Kill Bill tiene mucho de Old Boy, porque las películas de Tarantino parecen collages de escenas de cine oriental. El asunto es que el argumento de "la venganza es un plato que se sirve frío" está en la palestra desde La Odisea de Homero, pasando por las cientos de adaptaciones de El conde de Montecristo de Dumas y un montón de historias similares. Así que una versión tan original e interesante de este antiguo recocido no le hace mal a nadie.

El video: una fantástica escena de pelea, Oh Dae Su le da una pequeña lección al gerente de la prisión donde estuvo cautivo y después pone en práctica todo su entrenamiento imaginario frente a un montón de flaites coreanos. Después del video, la próxima vez que el doctor te revise los reflejos con su martillito vas a salir corriendo despavorido.



Por Casimiro Boamorte Chirimoyanovic

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